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Díaz se agarra al relato de la «inestabilidad» y admite ya la opción de adelantar los comicios

«Está buscando una excusa» porque se «ha cerrado el plan» de «echar la culpa» a Rajoy de la «mala gestión», asegura Cs

  • La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ayer en Medina Azahara (Foto: Efe)
    La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ayer en Medina Azahara (Foto: Efe)
Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

20 de julio de 2018. 20:29h

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M. González Q.  Sevilla. 21/7/2018

El relato lleva tiempo escribiéndose y la trama se aproxima al nudo. El argumento no es nuevo: «la inestabilidad». Fue suficiente para romper la coalición con IU la anterior legislatura y es la coartada para interrumpir un período de Gobierno sustentado en el apoyo de Cs, cuya oposición, en todo momento –comisión de investigación de la formación incluida–, ha sido suave como una balada. De perfil «constructivo», según la formación naranja. «Alguien dijo que el sociólogo es aquel que en un local de striptease no mira el escenario sino la platea». La cita de Umberto Eco casa doblemente con la radiografía política andaluza: en sentido simbólico y casi literal. Aparte del estudio semiótico del posible adelanto electoral, el escándalo de las luces de neón no de un local de striptease sino del club de alterne en el que se gastaron casi 15.000 euros con una «tarjeta black» de la Faffe invitan a controlar más que nunca la explosión controlada de la legislatura, con una investigación judicial en ciernes y la amenaza de una nueva comisión de investigación en el Parlamento, extremo que se evitaría con la mera convocatoria electoral, igual que hizo Chaves en 1995 con la investigación sobre la Caja San Fernando y la presunta condonación de gastos al PSOE. Asimismo, la llegada de Sánchez a La Moncloa abre la puerta al frente PP-Ciudadanos contra Díaz. La presidenta lo sabe y apura el viento a favor que aún pueda tener en las encuestas. «Mi voluntad es agotar la legislatura, pero no depende sólo de mí y otros están en crear inestabilidad», justificó Susana Díaz en Canal Sur Radio. La cuenta atrás ha comenzado.

Este diario adelantó el 15 de junio que «la ficción de un adelanto electoral en Andalucía está cada vez más cerca de convertirse en realidad». Desde hace meses «la presidenta calibra el mejor escenario para promover una cita con las urnas que le asegure mantener o incluso ampliar su hegemonía. El otoño se había configurado como el mejor momento para impulsarlo, pero fuentes consultadas por LA RAZÓN concretan más y ya apuntan al mes de noviembre». Este diario constató, y adelantó, que ya está todo listo para las elecciones al publicar que la Consejería de Justicia e Interior ha licitado los principales contratos relacionados con el proceso electoral que teóricamente toca para dentro de casi un año, en marzo de 2019. La construcción del relato viene, incluso, de antes. A finales de abril, Susana Díaz ya moldeaba el discurso del adelanto electoral, asegurando que la estabilidad «ahora» no depende de PSOE y Cs sino «de todos». El nuevo escenario se evidenció en el Pleno: Susana Díaz y Marín comenzaron a tensar la cuerda. «La estabilidad está sólo en sus manos», señaló Marín. Entonces, el PP ya barajaba un posible doble escenario para el adelanto: septiembre con convocatoria en julio o a finales de noviembre tras la escenificación de la discrepancia con los Presupuestos entre PSOE y Cs tras el verano. La «guerra fría» hace semanas que arrancó. Las habituales llamadas del vicepresidente Jiménez Barrios a Marín vienen siendo cada vez más dispersas y esporádicas.

Susana Díaz argumentó que «algunos» llevan «meses instalados en el adelanto electoral» como «si los andaluces fueran a votar algo distinto porque sean en otoño o en primavera», lo que atribuyó a que están «preocupados por su futuro y no por los andaluces». «Yo lo que quiero, como todo gobernante, es agotar la legislatura, ésa es mi voluntad, pero es verdad que no dependerá sólo de mí y algunos están en generar inestabilidad, ya veremos», insistió, asegurando que «no nos vamos a dedicar al cálculo electoral». Díaz afeó a Albert Rivera que se dedique «a venir a Andalucía a meterse con el Gobierno» porque se encuentra «desnortado» e instalado en «la frustración y la debilidad» desde la moción de censura. Díaz también alegó que «PP y Podemos han pasado la legislatura impidiendo que hubiese estabilidad, que hubiese presupuestos y que se formara gobierno, en una pinza permanente».

El presidente del Cs y portavoz del grupo parlamentario, Juan Marín –quien, precisamente, recientemente se ha sometido a unas primarias exprés ante la certidumbre de un próximo adelanto electoral–, replicó a Díaz que «la única inestabilidad que puede haber en Andalucía es la pelea interna» entre la presidenta de la Junta y el presidente del Gobierno. Marín insistió en que «no hay inestabilidad» porque «hay Presupuestos» y el Parlamento «ha funcionado con normalidad». Marín indicó que la llegada de Sánchez «ha cerrado el 'plan A' de Susana Díaz» para justificar su «mala gestión», que pasaba por «echarle la culpa» a Rajoy y a la financiación autonómica, cuya reforma el líder socialista «no va a hacer». Marín cuestionó si ahora los dirigentes de la formación naranja son «los malos de la película». «Otra cuestión es que no acepte críticas», dijo, tras señalar que «está buscando una excusa para adelantar las elecciones, el único culpable es Pedro Sánchez». «Que no venga a buscar excusas ni a culpar a nadie», zanjó.

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