Málaga

El Carmen Thyssen estrena su nueva temporada con pintura sobre la cultura africana

La exposición temporal, que comenzará el próximo 12 de octubre, reunirá imágenes de artistas como Delacroix

«Fantasía árabe. Pintura orientalista en España (1860-1900)» / Foto: La Razón
«Fantasía árabe. Pintura orientalista en España (1860-1900)» / Foto: La Razónlarazon

La exposición temporal, que comenzará el próximo 12 de octubre, reunirá imágenes de artistas como Delacroix

La nueva exposición temporal «Fantasía árabe. Pintura orientalista en España (1860-1900)» será la encargada de inaugurar la nueva temporada expositiva del Museo Carmen Thyssen Málaga el próximo 12 de octubre.

La muestra se centra en el período de esplendor de la llamada temática orientalista en la pintura española, uno de los géneros más singulares y atractivos del arte del siglo XIX, que tiene sus orígenes en la pintura de artistas franceses como Delacroix y que, en el caso español, reflejará el apasionado descubrimiento de los paisajes, costumbres y tipos del norte de África por artistas como Fortuny, Tapiró, Fabrés y Lameyer, entre otros muchos.

Este momento de auge del orientalismo en el arte español lo inaugura Mariano Fortuny a comienzos de la década de 1860, a raíz de sus viajes a Marruecos, según informaron desde la pinacoteca a través de un comunicado. Fortuny, uno de los grandes maestros de la centuria, será el referente de numerosos artistas contemporáneos que, como él, visitarán también el norte de África, o que se inspirarán en sus composiciones orientalistas para construir una visión fabulosa de ese territorio y sus gentes, configurando así un «Oriente cercano», entre la observación realista y la recreación de un mundo evocador y exótico.

En los años que aborda la exposición, el género orientalista está de moda entre los coleccionistas europeos, a través de los marchantes parisinos o londinenses de artistas como el propio Fortuny, y españoles, un éxito alentado por una floreciente literatura de viajes y la expansión colonial europea en el Magreb.

Hacia el final del siglo XIX y ya a partir de 1900, el orientalismo irá degenerando, se volverá repetitivo, muy estereotipado y, sobre todo, más alejado del referente real que sí habían visto y vivido los iniciadores del género en las décadas de 1860, 70 y 80.

A través de 84 obras, entre pinturas, dibujos, acuarelas, objetos etnográficos y fotografías, la muestra recorrerá la aportación española al orientalismo, entre el enfoque topográfico y etnográfico de paisajes y tipos y la recreación fantástica, en los estudios de los pintores, a partir de fotografías, colecciones de objetos, indumentarias y obras ajenas que dan lugar a composiciones con un «aire oriental», evocadoras del exotismo, el oropel, el misterio y la seducción que Occidente atribuía entonces a Oriente.

La muestra, que retoma un capítulo del arte español al que se dedicó escasa atención en el panorama expositivo nacional en los últimos años -más allá de exposiciones individuales de algunos de sus cultivadores principales-, se divide en tres secciones que analizan, respectivamente, el paisaje, las costumbres y los tipos humanos.

En ellas, las obras representan los principales temas del género orientalista: paisajes del desierto y la Alhambra, como remembranza del pasado musulmán y «oriental» de España; escenas de la vida cotidiana en calles, mercados, cafés, baños y mezquitas; y tipos raciales, guerreros, santones, encantadores de serpientes y bellezas orientales, ensimismadas o recluidas en los harenes prohibidos que excitan la imaginación europea de la época.

En suma, se ofrece un completo panorama de una temática pictórica con personalidad propia que sigue cautivando más de un siglo y medio después por su visión esteticista de un mundo soñado, presentado como un territorio ajeno recién descubierto.