Andalucía

Los andaluces son los que más salen a trabajar fuera: 373.000 contratos en 2018

La comunidad acumula un saldo negativo de 150.000 contrataciones entre llegados de otras regiones y quienes se marcharon

Uno de cada cuatro trabajadores se desplaza para trabajar en la agricultura / LA RAZÓN
Uno de cada cuatro trabajadores se desplaza para trabajar en la agricultura / LA RAZÓNlarazon

La comunidad acumula un saldo negativo de 150.000 contrataciones entre llegados de otras regiones y quienes se marcharon

Andalucía es una comunidad netamente exportadora de trabajadores. Así lo confirma el crecimiento contínuo de los registros anuales de contratos realizados a andaluces en el resto de España: el año pasado, 373.300 contratos fueron para trabajar fuera, según reflejan los datos de movilidad geográfica del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), publicados en junio. Nuestra región es también receptora, especialmente en la agricultura y el sector servicios, pero el saldo acumulado es muy negativo, rozando los 150.000 contratos de diferencia –224.400 fueron a personas desde otras comunidades–. Es el peor saldo de este siglo, según destaca el Sepe.

Son miles los andaluces que cada año se ven obligados a buscar trabajo fuera ante las pocas opciones que la comunidad ofrece, sobre todo si se trata de empleos cualificados –uno de cada cinco son universitarios– o del sector servicios. Desde 2001, Cádiz es la provincia española que se mantiene con mayor saldo emisor, acentuado en el último ejercicio. El informe revela que entre las comunidades emisoras Andalucía es la que presenta el saldo negativo más elevado y durante el último año ha sido la que más lo ha incrementado. Es también la segunda comunidad autónoma con más peso en el conjunto de la movilidad –por detrás de Madrid, que copa el 22%– y representa el 14% de toda la movilidad. Durante la última década ha ido aumentado su presencia en las dos direcciones, pero especialmente en las salidas, con casi el 18% del total.

La movilidad de trabajadores fuera del territorio está muy localizada: la preferencia es Madrid –allí acude una cuarta parte–, seguida de Cataluña (13%), Murcia, Castilla-La Mancha (12%) y la Comunidad Valenciana (11%). Los datos sobre contrataciones revelan que el colectivo que va a Madrid es muy heterogéneo y está formado sobre todo por personas de 30 a 45 años, con una presencia importante de mujeres, que suponen el 43% del total, y poca presencia de extranjeros. Se trata mayoritariamente de contratos temporales, sobre todo en el sector servicios, pero en gran diversidad de actividades y con variedad de niveles formativos. Destaca la tasa de trabajadores con formación universitaria, uno de cada cinco. El perfil del contratado que va a trabajar a Cataluña también es muy variado. En cambio los trabajadores andaluces que firman contratos en Murcia y en Castilla-La Mancha responden a un perfil más definido: son sobre todo hombres (el 85% y el 74%, respectivamente), con elevada presencia de extranjeros (69% en Murcia y 57% en Castilla-La Mancha), sobre todo no comunitarios. En ambos destinos trabajan en la agricultura tres de cada cuatro y sus niveles formativos son básicos.

Respecto a los que vinieron a Andalucía, el perfil es el de un hombre joven, extranjero, con estudios básicos (sin formación), al que se le hace un contrato temporal (en el 96% de los casos) para trabajar en la agricultura principalmente. El 12% de los madrileños que se mudaron para trabajar eligieron nuestra región.

La movilidad geográfica también se produce entre las provincias andaluzas y supuso la mitad de los contratos que obligaron a desplazarse del lugar de origen (52,8%), un punto inferior a 2017. Dentro de nuestra comunidad existen flujos en ambas direcciones entre Sevilla y las provincias de Cádiz, Córdoba y Huelva, además de los de Cádiz y Sevilla hacia Málaga. Son también habituales entre Córdoba y Jaén, entre Granada y Jaén, de Málaga a Cádiz o entre Granada y Sevilla. En todos tienen un peso importante la agricultura y los servicios. En términos de género hay mayoría masculina, pero los más equilibrados son los que se dirigen a Sevilla desde Jaén, Granada y Málaga y los que se desplazan de Granada hacia Cádiz. Por el contrario, presentan un predominio masculino superior al 80% los desplazamientos entre Huelva y Jaén, así como los producidos de Granada a Huelva, y de Almería y Málaga a Jaén y de Almería a Huelva y Córdoba. Los desplazamientos entre Almería, Jaén y Huelva están protagonizados por extranjeros contratados en actividades agrícolas. La industria pesa más de Huelva a Cádiz: la construcción de Cádiz a Málaga y los servicios en los flujos de Granada a Cádiz y de Almería a Sevilla y Málaga. Una proporción importante de jóvenes se desplazan entre Granada y Cádiz y de Jaén a Málaga y Almería.

Cádiz, con el saldo más negativo desde 2001

El año pasado se firmaron unos 114.000 contratos en Cádiz que obligaban a desplazarse fuera de la provincia para trabajar. En el extremo opuesto, algo más de 43.000 los firmaron personas procedentes de otras provincias. La mayoría de esos contratos son temporales y pueden corresponder a una misma persona, pero resulta llamativo que sea la que acumula el saldo más negativo desde hace casi veinte años, quedándose el año pasado la diferencia en 71.000 contratataciones.