Maeztu: «Andalucía se está vaciando, ¿por qué no nos quedamos con los menores extranjeros?»

“Nunca dejaría de pelear por una renta básica al máximo que se pueda. Me gustaría que en vez de 400 fueran 800 euros, pero yo no hago los Presupuestos”, señala el Defensor del Pueblo Andaluz

Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo Andaluz / Foto: Manuel Olmedo
Jesús Maeztu, Defensor del Pueblo Andaluz / Foto: Manuel Olmedo

“Nunca dejaría de pelear por una renta básica al máximo que se pueda. Me gustaría que en vez de 400 fueran 800 euros, pero yo no hago los Presupuestos”, señala el Defensor del Pueblo Andaluz

Con veinticinco años, Jesús Maeztu encontró en el servicio público su vocación. Cincuenta años después, mantiene su «pasión» intacta y con ganas de «resolver los problemas de los andaluces» afronta su segundo mandato como Defensor del Pueblo.

Ha estado un año en funciones hasta su renovación. ¿Cómo ha afectado ese tiempo convulso a la institución?

Normalmente cuando acaba un mandato siempre hay entre un año y año y medio en funciones, lo que pasa es que la renovación ha coincidido con un cambio de Gobierno y ahí se nota que las propuestas son distintas. Consegir el apoyo de tres quintos de la Cámara no es fácil.

¿Si la Administración funcionara bien no haría falta el Defensor?

El Defensor es como el médico, que es mejor que no exista porque supondría una buena salud, pero desgraciadamente son necesarios y han venido para quedarse. Esa Defensoría es un arma que tiene la ciudadanía que no debe perderla.

¿Las administraciones cumplen la ley respecto al Defensor?

Sí. El problema es que hay algunos asuntos que tardan más. Puede pasar que se retrasen o que no quieran contestar. Entonces, nosotros tenemos un arma, «el reitero»: le reiteramos que ya ha pasado de plazo la respuesta y se le hace una advertencia de que esa labor podría ser entorpecedora. En caso de que no contestara está estipulado el delito de desobediencia a los requerimientos del Defensor.

Se dice que la Justicia no es Justicia si llega tarde, ¿siente que el Defensor llega tarde?

Lo que no es concebible es que al ciudadano no se le dé una respuesta. Al Defensor no se le puede decir: al ciudadano no le contesto y a usted tampoco. Y yo tengo armas para obligarle a que lo haga. De tal manera que si hay un órgano que no me responde porque no quiere, lo mando al fiscal.

¿De qué se quejan los andaluces?

Cada año va cambiando. Algunas cuestiones básicas son los retrasos o la falta de financiación en salud, en educación... Hacen falta en las guarderías los comedores; otro asunto que cobra fuerza es que los niños en situaciones especiales de salud tienen que tener monitores que los acompañen en las aulas. Ahora está apareciendo el tema de los alquileres, está necesitando una regulación el alquiler turístico. La renta mínima, el alquiler de vivienda y la dependencia son tres temas importantes.

¿Y qué puede hacer el Defensor?

Nosotros explicamos al anterior Gobierno y ahora a este cuáles son los problemas. Tanto en ayuda al alquiler como en la renta mínima, Sevilla, Cádiz y Málaga son las que están más retrasadas. Ahí hay una lucha entre la falta de personal y que haya una gestión distinta con un buen diagnóstico. La Admininistración tiene datos que no están conectados y no debería pedir más papeles que los necesarios.

De hecho, el atasco en temas como la renta mínima viene de ahí.

Claro. Yo creo que todo el mundo tiene voluntad, pero las administraciones tienen que hacer un esfuerzo por tener una base de datos conectada. No aciertan con el sistema.

¿Las ayudas sociales que hay ahora mismo sirven para sacar a la gente de su situación? ¿Son eficaces?

Tener cuatrocientos euros de ayuda al alquiler podemos decir que es necesario e imprescindible, pero a lo mejor no es suficiente. El problema de la renta mínima es que 450 euros si lo multiplicas por el número de andaluces que la necesitan son dos mil millones.

En el País Vasco la renta básica que se paga es el doble que en Andalucía.

Más del doble, pero multiplicarla por dos millones y medio de habitantes no es lo mismo que multiplicarla por ocho millones que tiene Andalucía. Esto es una cuestión de ingresos y de población, pero yo nunca dejaría de pelear por una renta básica al máximo que se pueda.

Reclamó en su toma de posesión un «paquete básico de ciudadanía» que incluyera los suministros, una renta mínima y una vivienda digna. Todavía no lo hemos alcanzado.

No, hemos avanzado mucho en el agua; estamos peleando en lo eléctrico con el bono social; educación y salud están mejor, pero a mí la que me preocupa es vivienda porque lo otro es un problema de gestionar mejor. Tiene que haber un esfuerzo de creación de vivienda pública.

¿La solución al problema de la vivienda es que haya más públicas?

Sí, tiene que haberlas y hace falta financiación. Tenemos un parque público antiguo y ahora se está ordenando, pero al registro de demandantes de vivienda de los ayuntamientos se tardará años en darle respuesta. Se debe mantener la renta mínima e ir subiéndola. A mí me gustaría que en vez de 400 fueran 800 euros, pero los Presupuestos no los hago yo. Los bancos tienen muchas viviendas, si la ayuda al alquiler funciona la gente puede pagar; si no, llega el desahucio.

¿El Defensor del Pueblo Andaluz qué puede hacer?

Intervenimos garantizando que los servicios sociales intervengan. Tiene que haber soluciones habitacionales y al mismo tiempo que la dación en pago no comporte que se sigue pagando (al banco). Hacemos intermediación con cinco bancos para que la dación en pago implique o que no se tenga más deuda o que no se entregue la vivienda y la persona siga viviendo como alquiler social.

¿Qué hubiera pasado si se hubiera rescatado a los ciudadanos en vez de a los bancos?

Haber dicho que el rescate no le costaba nada al ciudadano fue una desilusión para la gente. Que lo pague el que más tiene. En los bancos está desapareciendo la atención personalizada y hay un mundo que se está quedando fuera. Nosotros estamos intentando transitar nuevas vías, por ejemplo, intentando ver los problemas de la falta de servicios de una Andalucía que se está vaciando. En la Alpujarra de Granada, por ejemplo, tenemos el problema de que los colegios han perdido unidades escolares y mientras los Mena (menores extranjeros no acompañados) estudiando español en los centros. ¿Por qué no nos quedamos con ellos? Andalucía esta en condiciones de acoger niños y hay muchísimas fórmulas para que los ayuntamientos puedan acoger a 15 o 20 y vayamos creando una pirámide poblacional perfecta, no que es una pirámide que no tiene base y está muy ancha por arriba (por el envejecimiento). La Defensoría tiene que salir más, que nos conozcan, y que el instrumento de autoridad moral de nuestras resoluciones vaya solucionando los problemas de la gente.

Esa propuesta sobre la despoblación para que Andalucía acogiera niños extranjeros no acompañados, ¿la haría formalmente?

Sí, yo estaría dispuesto. El 15 y 16 de octubre todos los defensores de España van a estar en Sevilla y Tarifa en unas jornadas. Hemos hecho un documento de síntesis durante un año de todos los menores que vienen solos. Todos los niños del África subsahariana con 14 o 15 años que vienen de la guerra, esos niños aprendiendo español y con una buena documentación, cuando tienen 18 años y una renta y un módulo de empleo, nos podemos quedar con ellos, repartirlos por los pueblos y empezar a poblarlos. En esa jornada vamos a abordar también el flujo migratorio, de los que vienen buscando trabajo, para que las Defensorías de España, con los gobiernos autonómicos, repartan el flujo para evitar las fugas de los centros. Hay que conectar una realidad como los menas con una realidad de envejecimiento que tiene la población. Con setecientos municipios que hay en toda Andalucía estamos hablando de una media de tres mil niños. En noviembre, que vamos al Parlamento, diremos que este mandato se va a reclamar el «pack» ciudadano que usted dice, los temas clásicos de renta básica, dependencia y ayuda al alquiler...

A ver si dejan de ser clásicos...

A ver si dejan de serlo, que sería una estupenda señal. Yo me conformo con que haya una mejora, en la gestión y en los recursos. Quiero más recursos, y en eso meto al personal. El retraso de las ayudas al alquiler es porque tienen que fiscalizar todo y no da tiempo. Pues vamos a meter más personas y a hacer una buena gestión, a no pedir papeles inútiles. Este Gobierno está diciendo ahora que quiere que haga falta un solo papel para montar empresas. Bueno, pues en lo social también hace falta que no haya papeles innecesarios porque los tiene la Administración. Y vamos a empezar temas nuevos que son los que ahora se están planteando en la sociedad. Haremos por tanto refuerzo en la mediación, mejora de la discapacidad, modelo de ciudad habitable y que al mismo tiempo la turismofobia y gentrificación de los barrios se ataje con una buena regulación.

¿En el tema de la vivienda propondría que se regule destinar un porcentaje mínimo al alquiler residencial? Un informe reciente del Ayuntamiento de Cádiz señalaba que solo había cien viviendas disponibles en el mercado. No hay mucha opción.

Es que usted se encuentra con un registro de demandantes de vivienda que en Cádiz, por ejemplo, tiene tres mil personas. Tienen que cambiar los modelos: primero que haya un dinero destinado a viviendas públicas; después, que no sea en propiedad, que sean en alquiler; y que la dación en pago se convierta en una opción de alquiler social. La regulación tiene que ver con el precio, tendrán que poner un precio máximo.

¿El cambio político desde el Defensor se ha notado?

No he notado diferencia, en el sentido de que la gente se ha puesto a mi disposición. A mí me corresponde en los informes anuales hacer una evaluación de en qué ha mejora y en qué no. Me quiero tomar ese tiempo para evaluar y darle un tiempo de gracia.

¿Siente que ese «tirón de orejas» que es el informe anual cala en la actuación política?

Nuestros informes son críticos porque no tapan la realidad, dicen exactamente lo que está pasando, aportan soluciones y creo que es un buen termómetro de lo que pasa y de lo que podría evitarse. Hacemos también una versión más pequeña, más pedagógica. Alguien ha dicho, no es mía la frase, que todo político debería tener en la mesita de noche por lo menos la versión pequeña.

Quería preguntarle por un tema de actualidad, la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. ¿Qué opina?

Como ciudadano, creo que es anómalo que esté ahí. Respeto a la gente que dice que no es un tema actual, pero yo creo que esto cierra un período de la historia. Si lo cierra, yo me apunto y lo veo bien. Cierra con dignidad.

En Sevilla, ¿los restos de Queipo de Llano deberían sacarse de la basílica de la Macarena?

Está en la misma situación.

Bueno, no es la misma porque se trata de un lugar privado en este caso. ¿El Defensor del Pueblo Andaluz podría intervenir?

No, no podemos.

¿Sería deseable que esa salida se produjera?

Se trata de un personaje objeto de reprobación y a la Historia me remito. Sobre su salida de la basílica de la Macarena, sería partidario, desde la perspectiva y el espíritu de la Ley de Memoria Histórica, de analizar las medidas más justas y democráticas de intervención.

Y para terminar: ¿a quienes han criticado su continuidad les diría «madurez, divino tesoro»?

No, no... Yo, después de haber entrado en esa vertiente de la edad, si me apura tengo la misma pasión y energía, creo que incluso me he recuperado. Dicen que cumplir años es obligatorio, pero que la vejez es opcional. Yo ahora no estoy en eso, estoy pensando que en este mandato me dé tiempo a todo.