Andalucía

Servidores de lo público, comprometidos con la cultura

En estos tiempos de intensos calendarios electorales puede resultar oportuno recordar a algunos andaluces que mantienen, o lo han hecho en el pasado, una estrecha relación con la política y la cultura, que abarcan, como no podía ser menos, el amplio espectro político. Quien fuera presidente de la Junta de Andalucía entre 1984 y 1990, José Rodríguez de la Borbolla, es un cultivado cinéfilo, con especial predilección por los clásicos, como lo corroboran los carteles cinematográficos que adornan las paredes de su bufete. El Cineclub Vida, decisivo referente desde hace más de cinco décadas para los sevillanos, fue un pilar fundamental para este hombre que siente predilección por John Ford, Alfred Hitchcock, Raoul Walsh, Howard Hawks, David Lean, Billy Wilder, William Wyler y Kenji Mizoguchi, es decir, los grandes maestros del cine. Esta acreditada cinefilia le llevó a encabezar en 1972 el Cineclub Macarena, definido en su momento como el primero en Sevilla de carácter obrero y de barrio; por entonces, Rodríguez de la Borbolla formaba parte del Partido Socialista del Interior, liderado por Tierno Galván, y logró que los Salesianos cedieran un salón de actos para enseñar, durante cuatro años, a ver cine.

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Similar a la pasión que vive Rodríguez de la Borbolla por el cine, es la que siente otro destacado socialista, Alfonso Guerra, por la literatura. A diferencia del vínculo con el séptimo arte del anterior, es bien conocida la conexión de Guerra con la literatura, especialmente con Antonio Machado, cuyo nombre empleó para bautizar su librería, lugar de encuentro de letraheridos y socialistas sevillanos.

De la vecina Huelva procede José Juan Díaz Trillo, candidato a la Alcaldía en la capital onubense, diputado del Parlamento andaluz, donde fue portavoz de Cultura del PSOE-A, consejero de Medio Ambiente en la etapa de José Antonio Griñán y diputado del Congreso de los Diputados hasta el pasado lunes. En paralelo a su intensa actividad política, este hermano pequeño del pintor Alberto Díaz Trillo, más conocido como «Buly», es un galardonado poeta, con varios libros en su haber. Además, durante la década de los 90 estuvo fuertemente vinculado al Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, primero desde dentro de la organización (llegó a ser director gerente) y poco después como miembro del comité organizador.

El granadino Felipe Alcaraz comparte con José Juan Díaz Trillo la pasión por las letras, materializada en varios poemarios, novelas y ensayos. Apartado de la primera línea del Partido Comunista, al que se afilió en 1973, se encuentra volcado en la escritura: hace poco más de dos semanas llegó a las librerías «Los últimos días de la izquierda» y el viernes que viene, dentro de la Feria del Libro de Sevilla, será el turno de «Luis Cernuda, un poeta insobornable», ilustrado por Abril Morillo y editado por «Atrapasueños», editorial alternativa y cooperativa cultural que celebra su vigésimo aniversario este año. Pese a coincidir con Alcaraz como integrante del PCE, la trayectoria del también granadino Luis García Montero ha sido en el sentido inverso; tras una extensa y reconocida obra literaria, dio el salto a la política al aceptar presentarse en las autonómicas de 2015 como candidato de Izquierda Unida a la Comunidad de Madrid. En las antípodas ideológicas se encuentra el prestigioso escritor sevillano Aquilino Duque, Premio Nacional de Literatura, que a sus 88 años quiso poner de manifiesto su simbólico apoyo a Vox al figurar como último suplente en la lista por Sevilla al Congreso de los Diputados el pasado 28 de abril.

Al margen de la literatura, en el cine andaluz también hay notables casos de personas vinculadas con la política. Es el caso del gaditano Carlos Rosado Cobián, presidente de la Spain Film Commission desde 2012 e impulsor de numerosos rodajes de películas y series como «Juego de tronos» en Andalucía. En 1974 se afilió a Izquierda Democrática, pero años después llegó a ser secretario general de UCD en Andalucía. Fue uno de los redactores del Estatuto de Autonomía de 1981 y a finales de esa década abandonó la política para vincularse hasta la actualidad con el sector audiovisual.

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Joaquín Díaz sí lleva en paralelo su activa implicación política con su relación con el cine, ya sea dirigiendo un documental o escribiendo un libro sobre cine postapocalíptico, como hace en la actualidad. Es militante desde finales del siglo pasado en Izquierda Unida y en estos días figura en la lista de Adelante San Juan de Aznalfarache (Sevilla), localidad en la que es coordinador local de la citada formación de izquierdas.

Al igual que Luis García Montero, la cineasta Pilar Távora se forjó una sólida trayectoria para finalmente tener un papel más activo en la política en los últimos años. En las pasadas elecciones municipales fue candidata por el Partido Andalucista a la Alcaldía de su ciudad natal, Sevilla. Tras la desaparición de este partido, un sector de la militancia, con ella incluida, creó Izquierda Andalucista. A modo simbólico, cerraba la lista de Adelante Andalucía por Sevilla en las autonómicas de diciembre y en las europeas de este domingo es la candidata por Andalucía de Compromiso por Europa, en la que participan varias formaciones nacionalistas de izquierda como la gallega En Marea, Compromís y Chunta Aragonesista, entre otras, así como la ecologista Equo.

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En cualquier caso, en este somero repaso a algunos nombres también habría que señalar que no todos dan el paso cuando son llamados por la política, como le ocurrió a Joaquín Ortega, director, actor, especialista de cine y coordinador de acción, que rechazó la oferta del Partido Popular para integrarse en la Consejería de Cultura tras el reciente cambio de gobierno.