Así es el día a día de un trasplantado de corazón: vida normal y ausencia de miedos

El presidente de la Asociación de Trasplantados de Corazón de Castilla y León  y de la Federación Nacional  de Trasplantados de Corazón, Emilio Bautista Soto
El presidente de la Asociación de Trasplantados de Corazón de Castilla y León y de la Federación Nacional de Trasplantados de Corazón, Emilio Bautista Soto

El presidente de la Asociación de Trasplantados de Castilla y León, Emilio Bautista, asegura a LA RAZÓN que extremar la higiene, seguir la medicación y hacer ejercicio físico son las únicas medidas a seguir.

«Valoras cosas a las que antes, por la sensación de rutina, no dabas importancia», afirma el presidente de la Asociación de Trasplantados de Corazón de Castilla y León, Emilio Bautista Soto, quien asegura que «ahora nos juntamos para tomar un pincho y nos parece algo fenomenal». Acompañado por el secretario de la organización, José Luis Alonso Pestaña, en su sede de Valladolid, aseveran en una entrevista para LA RAZÓN que «tener un trasplante de corazón es un regalo impresionante».

En la asociación tienen cuatro programas de actuación. Por un lado hacen una labor de difusión sobre la importancia de la donación de órganos. Por otro tienen un sistema de terapia de acogida asistencial y terapeútica por el que pacientes y familiares que acuden a Valladolid para trasplantarse pueden alojarse en una de las dos viviendas con las que cuentan. También organizan a las delegaciones que hay dentro de la Comunidad y realizan una importante labor de información, orientación y asesoramiento a través de vía telefónica, por consultas en su página web o directamente en los hospitales.

«Tenemos mucha relación con los médicos ya que les ayudamos a gestionar el trasplante con la familias cuando la gente tiene dudas. Nosotros con regularidad hablamos con las personas a las que se las ha propuesto un trasplante para que vean que no pasa nada, que nosotros estamos trasplantados de corazón y llevamos una vida perfectamente normalizada», subraya Emilio.

El perfil de los trasplantados es el de un varón, entre 55 y 60 años, sin alto riesgo pero que llega a esa situación desde una cardiopatía dilatada. Sin embargo, para que se proponga un trasplante al paciente se tiene que prever una esperanza de vida por debajo de los dos años. «El problema es que hay pocas ofertas de corazón. La media del donante de edad está por encima de los 60 años y para este tipo de operación se suelen buscar donantes más jóvenes», afirman al tiempo que desmontan uno de los grandes mitos de las donaciones de órganos: «eso de que el donante es el motorista que no lleva casco hace muchos años que no es así. Donante es la persona que fallece de muerte encefálica en un hospital por un problema cerebrovascular o por un paro cardíaco. Solo el 5,4 por ciento de las donaciones son de accidentes de tráfico».

Ahora bien, una vez recibido el injerto, con una media de aceptación de catorce años, el paciente debe tomar una serie de medidas. Se debe extremar la higiene, seguir la medicación «a rajatabla» y tener una predisposición hacia el ejercicio físico y la alimentación controlada. Las frutas y vegetales deben lavarse un una pequeña cantidad de lejía domestica y luego aclararlas perfectamente antes de ingerirlas, durante los primeros meses se deben evitar los sitios cerrados, el contacto con los niños al tener enfermedades muy virulentas y los animales domésticos -sobre todo pájaros y gatos-.

En cuanto a la medicación, con altas incompatibilidades con otros medicamentos y que genera «colesterol, ácido úrico e hipertensión», han sido muchos los avances realizados en los últimos años, aunque en «el plano sexual hay una etapa en la que afecta bastante, para lo que los médicos suelen recetar estimulantes vasodilatadores sin ningún problema».

«Yo estuve seis meses después de la operación que pensaba que se me venía el mundo encima, pero lo importante es tirar para adelante y a recuperarse», afirma José Luis. «Ahora estamos todos encantados», concluyen.