Política

Carlos García toma el mando de la Diputación de Ávila tras prosperar la moción de censura

Destaca que ha sido un acto de dignidad política y reprocha a Sánchez Cabrera su comportamiento «poco democrático»

Jesús Manuel Sánchez Cabrera felicita al nuevo presidente de la Diputación de Ávila, Carlos García, tras consumarse la moción de censura
Jesús Manuel Sánchez Cabrera felicita al nuevo presidente de la Diputación de Ávila, Carlos García, tras consumarse la moción de censura

Dice el sabio refranero español que lo que mal empieza, peor acaba. Pues este dicho popular podría aplicarse perfectamente a lo ocurrido esta legislatura en la Diputación de Ávila tanto en sus inicios como en su recta final. Más propio de un esperpéntico sainete que firmaría el mismísimo Ramón María Valle Inclán.

El caso es que el líder de los populares de Ávila, Carlos García, es el nuevo presidente de la institución provincial, al haber prosperado la moción de censura que el PP le presentaba a Jesús Manuel Sánchez Cabrera, después de que este último, molesto por no ser el candidato del PP a la alcaldía de Ávila decidiera abandonar el partido para presentarse por la recién creada formación «Por Ávila».

En un abarrotado salón de plenos y en un clima de normalidad, la moción salía adelante tras votarse a viva voz gracias a los 12 diputados del PP y al sufragio del portavoz de UPyD, Carlos Moral, esencial para conseguir la mayoría. El resto de representantes de los otros partidos se abstenían esgrimiendo que lo ocurrido es algo interno del PP. Sólo el diputado Ángel Jiménez, vicepresidente tercero de la institución votaba en contra y mostraba su fidelidad al presidente hasta el final.

Y todo esto ocurría tres años y nueve meses, o lo que es lo mismo, 1.371 días después de que Sánchez Cabrera tomara el bastón de mando de la Diputación de Ávila tras presentarse por sorpresa al cargo junto al oficial que había elegido el partido, Pablo Luis Gómez, ganar con los votos de quienes ayer le quitaron el poder, y abrir una crisis interna en el PP de Ávila sin precedentes.

«La censura no se somete a su Gobierno sino a su comportamiento poco respetuoso con la democracia y en un acto de dignidad política», decía Carlos García, tras jurar el cargo presidente de la Diputación abulense, mientras reprochaba a Sánchez Cabrera que se haya aprovechado de esta institución «en beneficio propio» para fabricarse una candidatura y una campaña a al Alcaldía de la capital. También le afeaba que no tuviera la «categoría política» de haber dimitido, y le acusaba de haber sido víctima de su propia ambición.

Sánchez Cabrera, por su parte, ya situado en el grupo de los no adscritos, contraatacaba denunciando al PP por alterar el ritmo normal de la institución «por mantener el poder y por interés partidista».

También pedía perdón por sus errores, destacaba las experiencias vividas y era el primero en saludar y felicitar al nuevo presidente.

«Tengo la conciencia muy tranquila»

Carlos Moral, portavoz de UPyD en la Diputación de Ávila, fue sin duda otro de los protagonistas de la moción de censura, ya que su voto fue vital para que prosperase. «Tengo la conciencia muy tranquila con lo que he hecho», le espetó a Sánchez Cabrera ante las insinuaciones de este último de que su posicionamiento le perseguiría toda la vida. Moral insistió en que su voto a favor se debió a que no se debe consentir que ningún comportamiento se aleje de la ética política y el buen gobierno, y bromeó cuando dijo a los asistentes que su intención no es pasarse al PP.