Castilla y León

Educación de Calle para ayudar a jóvenes y adolescentes en riesgo de exclusión

Zamora, León, Burgos y Salamanca apuestan por esta «forma efectiva» de transmitir valores a los desfavorecidos

Se sale de la norma, no sigue las reglas, pero se adapta a sus principales destinatarios como anillo al dedo. La Educación de Calle se está posicionando como una «forma efectiva» fuera de las instituciones de trasmitir valores a jóvenes y adolescentes en riesgo de exclusión y ayudarles a resolver sus problemas.

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Así lo consideró el Ayuntamiento de Zamora cuyo trabajo, junto al Centro Menesiano y Cruz Roja, es considerado un referente en España en la materia. Tanto es así que fue la ubicación elegida para celebrar el I Congreso Nacional de Educación de Calle, en el que se reunieron más de 350 profesionales vinculados a esta actividad.

Las bases sobre las que se sustenta este tipo de servicio no son las habituales. En él, son los educadores sociales los que salen a la calle (de ahí el nombre) al encuentro de los adolescentes que pueden necesitar de una ayuda externa. Son la confianza y la dedicación de los trabajadores las que hacen que los jóvenes, de forma voluntaria, accedan al programa, y no al revés.

Una vez adheridos, la intervención pasa a un plano más formal en el que, centrándose en las necesidades individuales, se establecen una serie de actividades y apoyos para mejorar aspectos como la convivencia familiar, el absentismo escolar, los hábitos poco saludables o la participación social.

Los principales beneficiados de esta iniciativa son los menores y jóvenes que acumulan «desventajas dentro del sistema social», tal y como afirma el coordinador de estos programas del consistorio zamorano, Lorenzo Salamanca, quien cita algunas como el fracaso escolar, consumos tóxicos, la predelincuencia o las familias desestructuradas.

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La edad de inicio de estos pequeños ronda los doce años y se puede llegar a extender hasta que cumplen los 25.

Sin embargo, no hay dos modelos de Educación de Calle iguales, ya que cada uno se adapta a las necesidades de las poblaciones riesgo. Así, en León se centra en la prevención del consumo de drogas para favorecer un estilo de vida saludable, en una iniciativa promovida por el consistorio de la capital.

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De este modo, con los menores que conviven en situaciones que les podrían llevar a la toma de estas sustancias se realizan acciones educativas en sus espacios de relación para favorecer su bienestar personal.

A las personas que ya son drogodependientes se les motiva a que lleven a cabo un tratamiento de rehabilitación así como se les informa de los recursos a su disposición para que normalicen su vida y puedan tener un desarrollo pleno.

Los resultados positivos de este tipo de intervención social han llevado también al Ayuntamiento de Salamanca a doblar la cuantía del programa con la prevención del consumo de estupefacientes también como objetivo y la integración social de niños y jóvenes con dificultades en su contexto familiar y social.

El pasado ejercicio casi 1.700 personas se beneficiaron del programa en la ciudad.

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