Literatura

Jiménez Lozano reivindica interioridad y libertad como partes esenciales de la vida

El escritor desvela en Urueña algunas preguntas y melancolías sobre Cervantes en la conferencia inaugural del ciclo dedicado a Cervantes, organizado por la Diputación de Valladolid.

El Premio Cervantes José Jiménez Lozano, momentos antes de abrir las jornadas cervantinas
El Premio Cervantes José Jiménez Lozano, momentos antes de abrir las jornadas cervantinas

El escritor desvela en Urueña algunas preguntas y melancolías sobre Cervantes en la conferencia inaugural del ciclo dedicado a Cervantes, organizado por la Diputación de Valladolid.

Cervantes es un narrador. Jiménez Lozano es otro narrador. Ambos, dos humanistas que cuentas historias cuya influencia en el pensamiento español contemporáneo nadie se atrevería a poner en duda. Y desde esta complicidad, el veterano de los Premios Cervantes y primer nombre vivo de las letras del mundo hispano, José Jiménez Lozano, dio de la mano del autor de «El Quijote» la más sencilla y hermosa lección de vida, con la interioridad y la libertad como cimientos.

Jiménez Lozano inauguraba el ciclo «Cervantes en la Villa del Libro de Urueña. Cronistas de esta verdadera historia», que durante las próximas semanas contará con la presencia de los primeros nombres del periodismo, de la literatura y de la poesía del mundo hispano como Luis María Anson o Luis Alberto de Cuenca, entre otros.

Abrió el acto el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, impulsor de estas conferencias, antes de dar paso al director de la Fundación Jorge Guillén, Antonio Piedra, que ensalzó al autor de «Camino espiritual de Castilla» al que nombró, si no el que más, sí uno de los mayores conocedores de la obra cervantina.

Y tras ello, turno para el gran protagonista, quien reivindicaba el humanismo de Miguel de Cervantes, al que calificó como un contador de historias de hombre, y en romance o español, y al que llegó a comparar con San Juan de la Cruz, al decir de él que es «un hombre sin atributos». «Fue un escritor pobre, una situación que es lo que de la manera más lógica explica suficientemente que no fuera muy visible en la república de las letras, aunque él pidiera lo que se debía en este aspecto, en «El Viaje al Parnaso».

Jiménez Lozano no quiso olvidarse de la crítica del siglo XIX, clave en su opinión para rescatar al autor manchego como un genio «castizo y nacional», lo que hizo que en los años siguientes y ya entrado el siglo XX levantara una reacción intelectualmente muy sólida, y muy afortunada. Por eso no dudó en afirmar, que como lector de la obra cervantina, que el autor manchego es un «humanista» e «inter pares» de los que realmente importan para la cultura occidental. «Un autor de textos fundantes de conocimiento humano», aseveró.

El Premio Cervantes también apeló a la necesidad de extraer todas las consecuencias de «ese ser Cervantes», al señalar que es cómplice de todo lo que el humanismo significa. Y no quiso acabar su brillante disertación volviendo a recalcar que Cervantes es «sobre todo, un escritor», y «un escritor es muy poquita cosa, pero es el único que logra levantar vida con palabras, y ni él mismo sabe cómo, y luego las entrega a un lector, si lo tuviese; y, si no, no pasa nada. Se seguirá escribiendo».

Siete conferencias cervantinas

Serán un total de siete las conferencias que se desarrollarán en el centro e-Lea de Urueña a lo largo de las próximas semanas para conmemorar el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Unas jornadas coordinadas por Antonio Piedra y por el que pasarán cervantistas de postín para hablar del hombre y de su obra cumbre, la cual «no tiene mesura, es inabarcable». Una aproximación desde el humanismo, la poesía, la historia o la filosofía.