León abre su Puerta de la Misericordia con un llamamiento a dar posada al peregrino

El obispo de la diócesis leonesa, Julián López, anima a vivir el Jubileo de los inmigrantes y «acogerlos entre nosotros»

El obispo de León celebra en la Basílica de San Isidoro el segundo jubileo del año de la Misericordia
El obispo de León celebra en la Basílica de San Isidoro el segundo jubileo del año de la Misericordia

El obispo de la diócesis leonesa, Julián López, anima a vivir el Jubileo de los inmigrantes y «acogerlos entre nosotros»

El obispo de León, Julián López, hizo un llamamiento a los inmigrantes que residen en León para recordarles que forman parte «de pleno derecho» en la Iglesia Evangélica, donde son recibidos por ser «estímulo de alegría y vida cristiana bastante comprometida». Así lo declaró al inicio de la homilía con motivo de los actos del segundo Jubileo del Año de la Misericordia, dedicado a los inmigrantes, donde también hizo un llamamiento a la sociedad leonesa para dar la mejor acogida al foráneo.

En una tarde lluviosa y muy fría en la capital leonesa, decenas de personas se agolparon en el exterior de la Puerta del Perdón de la Basílica de San Isidoro, donde el obispo de León se dirigió brevemente a los fieles para recordar que la apertura de esta puerta, como ya ocurriera el pasado 13 de diciembre, es un símbolo «de la acogida a cada uno de nosotros».

Julián López instó a mantener abierta «la puerta de nuestro corazón en la vida cotidiana» porque «amar y perdonar son el signo visible de que la fe ha transformado nuestros corazones». Acto seguido, se abrió la Puerta del Perdón, donde los fieles que esperaban en el exterior accedieron al interior del templo, donde tuvo lugar la Eucaristía, presidida por el obispo de León.

El máximo representante de la Diócesis de León recordó la reciente ordenación de tres nuevos sacerdotes, todos ellos procedentes de países extranjeros, en concreto de Costa Rica, El Salvador y Polonia, en una jornada en la que tuvo un mensaje especial para los ciudadanos procedentes de países «lejanos en la geografía, pero cercanos en el corazón», dijo.

Además, recordó la celebración de este acto en años anteriores en la iglesia de San Francisco de la Vega de la capital leonesa «con alegría y esperanza», y la acogida hoy en la Basílica de San Isidoro es una muestra de entrada, «no solo por la Puerta Santa, sino por la puerta de nuestro corazón», insistió.

Con este Jubileo especial la Diócesis de León se suma a la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado que se celebra con el lema «Hospitalidad y dignidad. Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la Misericordia». Una cita que desde hace 102 años convoca a toda la Iglesia universal para subrayar la importancia del mensaje evangélico de la acogida y que este año, en plena crisis de los refugiados, adquiere una dimensión especial por coincidir también con el Año Jubilar de la Misericordia.

Por otra parte, la Diócesis de Osma-Soria celebraba también la jornada mundial del emigrante y del refugiado, que arrancó con una misa en la parroquia de El Salvador, presidida por el obispo, Gerardo Melgar, a la que asistieron, con sus banderas y trasjes típicos, las asociaciones de inmigrantes de Soria. En su homilía «pidió por todas las personas que han tenido que dejar sus países y familias en busca de un futuro mejor y una vida digna», y por otro, pidió «por la integración de las mismas en nuestra sociedad, tarea en la que todos estamos implicados».