Obispos y vicarios analizan la falta de vocaciones sacerdotales

La localidad vallisoletana de Villagarcía de Campos acoge el XXXVIII encuentro autonómico

La falta de vocaciones preocupa, y mucho, dentro de la Iglesia católica. Por ello, el «extraordinario desafío» que supone este problema centra el XXXVIII Encuentro de obispos, vicarios y arciprestes de Castilla y León, menos lo de León y Astorga, que se reúnen desde el domingo y hasta hoy en el municipio vallisoletano de Villagarcía de Campos.

Alrededor de 110 personas asisten a la cita, presidida por el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, y con la presencia de otros nueve prelados: el auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, y los de las otras diócesis castellanas, a excepción del de Ávila, José María Gil Tamayo, ausente por motivos personales.

El encuentro se celebra bajo el lema «Hacia una renovada pastoral de las vocaciones al sacerdocio ministerial», con el propósito de convertirse en impulso y aliento de la pastoral juvenil-vocacional en «nuestras iglesias particulares», afirman.

Los asistentes ahondan en la necesidad de abrirse a los adolescentes y jóvenes, de interpretar las claves de la pastoral sacerdotal y de elegir propuestas mucho más operativas.

En este marco, Blázquez impartió el lunes la ponencia «Al Sínodo. Qué dice a nuestra pastoral vocacional», en la que resumió las conclusiones de los pasados Sínodo de Jóvenes y Jornada Mundial de la Juventud de Panamá, en los que participó como ponente, respecto a las vocaciones en general y a la sacerdotal en particular, desde la escucha y la esperanza.

Estos encuentros regionales constituyen una reunión anual que se estableció para generar una conciencia de comunidad en la Iglesia «castellana» y marcar unas orientaciones pastorales comunes para todas las diócesis participantes.

A lo largo de estos 38 años se han tratado diversas materias como la enseñanza, las unidades pastorales, la catequesis, la liturgia, el patrimonio cultural, la iniciación cristiana o la caridad, entre otros.

Antiguo y perseverante

Se trata del foro más antiguo y perseverante de la Iglesia en la Región, el encuentro de referencia para otros tantos que se celebran en los distintos ámbitos de la comunidad cristiana.

Tal y como explica el secretario de los obispos castellanos, Ángel García Rivilla, «se trata de una semilla que se plantó hace cuatro décadas y que va abriendo pistas y surcos».

«Por un lado la Iglesia de Castilla y va despoblando pero, aún en medio de marcha de vecinos y de la crisis poblacional, los sacerdotes de las distintas comunidades y servicios necesitan palabras de aliento y esperanza», añadió.