A la caza del libro antiguo

La feria bibliográfica del Passeig de Gràcia abrió ayer con pregón de Andreu Martín.

Miles y miles de libros se presentan en esta feria que llega este año a su edición número 65. Arriba, una imagen de la exposición dedicada a los 150 del diseño de portadas de libros y que permanecerá abierta en el Passeig de Gràcia.

La feria bibliográfica del Passeig de Gràcia abrió ayer con pregón de Andreu Martín.

Los libros merecen más de una vida. Cuando sus propietarios primeros han decidido que es el momento de dejarlos, puede existir un nuevo lector que quiera adentrarse en esas páginas. Si, además, nos referimos a primeras ediciones, libros firmados o con ilustraciones únicas, entonces hablamos de tesoros de papel, joyas que enriquecen una biblioteca. Eso es lo que se puede encontrar, mirando y remirando, en las casetas que forman parte de la nueva edición de una de las citas obligatorias en el Passeig de Gràcia, a las puertas de las fiestas de la Mercè.

El escritor Andreu Martín fue el encargado ayer abrir de inaugurar la Fira del Llibre d’Ocasió Antic i Modern, que este año llega a su edición número 65 y que permanecerá abierta hasta el próximo 2 de octubre. En su intervención, Martín apostó por fomentar la lectura como sea, plantando cara al poder de la imagen representado por «el enemigo televisivo». A lo largo de su discurso, que definió como «arenga», el escritor dijo que «hemos de empuñar las letras para defensar a nuestra patrona la señora literatura». Y eso es algo que no es difícil porque «la imagen sí que es fácil y nos puede arrastrar. Tiene vida propia». Por su parte, el libro tiene que añadir al trabajo del escritor «la creatividad del lector» que se acerca al libro. Por su parte, la presidenta del Gremio de Libreros de Viejo, Patricia Camiño, pidió a quienes vengan al Passeig de Gràcia que «remiren y escojan».

Hay motivo porque la oferta es de lo más variada, desde una primera edición firmada de «Del que hom no pot fugir», por Mercè Rodoreda a los históricos números de la colección Olé de Bruguera con las disparatadas aventuras de Mortadelo y Filemón. El lector puede hacerse con todo tipo de tesoros desde un euros a cifras que están formadas por cuatro dígitos.

Ayer se podía constatar, por ejemplo, que las primeras ediciones de Enrique Vila-Matas se han convertido en un objeto del deseo, casi a igual que las de Julio Cortázar. El que quiera rascarse todavía más el bolsillo puede hacerlo si quiere comprar algunas primeras ediciones de clásicos como «La realidad y el deseo» u «Ocnos» de Luis Cernuda, «Abril» de Luis Rosales o «Vida de Manolo» de Josep Pla.

Tampoco faltan maravillas como una monografía de Maruja Mallo editada por Losada de la mano de Guillermo de Torre, así como libros firmados por Rafael Alberti, Gabriel Celaya, el duque de Rivas o Concha Méndez, entre muchos otros. El llamado «Memorial de Santa Elena», escrito en el destierro por un derrotado NApoleón Bonaparte, una primera edición de «Cien años de soledad» de Gabriel García Márquez o algunos de los primeros trabajos de Joan Vinyoli o Josep Carner también esperan encontrar un nuevo propietario en la feria literaria.

Como todos los años, el certamen cuenta con una exposición con joyas bibliográficas. Este año. bajo el título «150 años de cubiertas ilustradas», se recorre la evolución y la historia del diseño de portadas de libros gracias a ilustradores como Monleón, Puyol,l Amster o Rawick, así como diseñadores de la talla Ricart Giralt Miracle.