Pobreza
Faltan actividades públicas para los niños con menos recursos en agosto
Pedagogos de Cataluña reclaman una estrategia pública para ayudar a las familias vulnerables
Pedagogos de Cataluña reclaman una estrategia pública para ayudar a las familias vulnerables
El Colegio de Pedagogos de Cataluña alertó ayer del vacío de actividades públicas que se produce en los meses de verano para los niños, especialmente en agosto, y que afectan sobre todo a los hijos de familias en situación de vulnerabilidad. La vocal de social del Colegio de Pedagogos de Cataluña, Montserrat Juanpere, denunció a Efe que el «elevado» coste económico que supone poder participar en unas actividades en agosto, cuya oferta pública es casi «inexistente», provocan que muchos niños queden «sin alternativas de cuidado».
Esta situación evidencia la «fragilidad y falta de recursos» de muchos núcleos familiares, el cuidado de cuyos hijos se ve sometido a «la improvisación y la delegación», según un informe aprobado por la Junta del Colegio de Pedagogos de Cataluña.
La pedagoga concreta como factores determinantes para poder participar en actividades de verano la situación sociofamiliar de las familias y expone que «contar con una red familiar extensa y un contexto dispuestos a colaborar en el cuidado de los niños» ayudan a «no dejar a los hijos en la intemperie del desierto estival».
Durante los meses de verano, son muchos los padres que deben seguir trabajando, o que en este momento del año encuentran un empleo estacional, que a menudo es ocasional y precario, por lo que «hacer frente económicamente a las actividades de verano y sobre todo de agosto es muy difícil para ellos», añaden los pedagogos.Como en otros ámbitos, contar con recursos permite «alternativas y opciones», comentó Juanpere, quien constata que las actividades de verano «no son económicas» y «no están al alcance de los bolsillos más modestos, ni de las familias en situación de pobreza», aspecto, detalla, que «no siempre depende de que los padres cuenten o no con trabajo».
A partir de su experiencia como pedagoga en un Equipo de Atención a la Infancia y a la Adolescencia que atiende a niños en situación de riesgo, Montserrat Juanpere valora como «muy negativo» que al hecho de no poder acceder a las actividades de verano, se une que los niños «se vean privados de compartir un tiempo importante de ocio con sus padres».
Derivado de esta situación, los niños pierden una «parte fundamental en su aprendizaje más significativo», remarca la pedagoga, que es el que «emana de la interacción social, de compartir experiencias con amigos o con familia». Para solucionar la atención socioeducativa de los niños en verano, reivindican «una estrategia pública».
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