Flix, en la encrucijada

Semana clave para negociar el Expediente de Regulación de Empleo que afecta a los 156 trabajadores de Ercros en la población de la rivera del Ebro

La factoría de Ercros en Flix a orillas del Ebro
La factoría de Ercros en Flix a orillas del Ebro

Flix es una localidad de la rivera del Ebro cuya historia esta íntimamente ligada a la de Ercros. La empresa química, pionera en España, se instaló en este pueblecito hace 117 años. Buena parte de los 4.000 habitantes de Flix viven de Ercros o de las empresas suplementarias. No es de extrañar, pues, que el anuncio de la compañía de despedir a 156 trabajadores, el 75 por ciento de su plantilla en Flix, supusiera un jarro de agua fía para la población. Máxime cuando, paralelamente, las administraciones están a punto de iniciar un proyecto de extracción de los 800.000 metros cúbicos de residuos tóxicos y radiactivos vertidos por la empresa química a lo largo de un siglo. Tras un mes de batallas, Ercros ha aceptado negociar y rebajar el Expediente de Regulación de Empleo. Flix, sin embargo, no se conforma.

El pasado 20 de febrero, Ercros anunciaba su intención de prescindir del 12 por ciento de su plantilla, la mayoría de los despidos localizados en Flix. La compañía se ampara en los malos resultados de sus plantas de cloro para plantear el cierre de las instalaciones de electrólisis y derivados del cloro, el grueso del trabajo que la compañía realiza en Flix es de precisamente derivados de cloro. La compañía, además, presentó el expediente en Madrid, con lo que limitaba considerablemente el radio de acción de la Generalitat y del Ayuntamiento de Flix.

Movilizaciones

Los vecinos de la población, sin embargo, no se amilanaron, comenzaron las protestas y llegaron a fletar quince autobuses para manifestarse ante la sede de la compañía en Barcelona. El alcalde de Flix, Marc Mur, explicó que la empresa química solo mantendría abierta la planta de fosfato dicálcico, la instalación que acarrea mayores problemas ambientales. «Hemos cedido millones de euros a un vertedero industrial de titularidad municipal a precios ridículos. Su planta, que necesita de este vertedero, sería rentable en ningún otro lugar de Cataluña. Eso, sin embargo, no se plantean cerrar en Flix», señalaron los vecinos en una carta abierta remitida al presidente de Ercros.

La semana pasada, ante la negativa de Ercros a negociar, Mur amenazó con denunciar a la compañía por delitos medioambientales. Ante lo pregunta de por qué no lo habían hecho hasta ahora, Mur contestó que «había un pacto tácito de que, mientras mantuviera los puestos de trabajo, habría tolerancia con la empresa». Mur, sin embargo, se mostró muy críptico con los detalles de una hipotética denuncia. «Si este fin de semana las negociaciones no van bien, pasaremos a otra fase de nuestra estrategia», apuntó. «Ercros lleva 117 años en Flix, ya ha sido condenda por delito ecológico. Y aquí hay un principio que es que quien contamina, paga. Hasta ahora, ha habido tolerancia con la contaminación. Si se marcha, queremos que pague»,añadió.

«Sentencia de muerte»

«El ERE supone la sentencia de muerte del pueblo. Flix es pequeño y estamos hablando de 250 familias que dependen directa o indirectamente de Ercros», señala Francesc Xavier Garcia, el presidente del comité de empresa.

«Nos sentimos traicionados. Hemos sido la vaca que han ordeñado durante muchísmo tiempo y cuando no la han necesitado simplemente se deshacen de ella», explica Trini, una vecina del pueblo empleada de Ercros.

Aí las cosas, ante el órdago, la empresa anunció el viernes que se avenía a reducir el número de afectados por el ERE. Esta misma semana proseguirán las negociaciones y los habitantes de Flix, las movilizaciones. Las peticiones del pueblo, sin embargo, son más ambiciosas y pasan «solamente por retirar el ERE y mantener la línea de producción de cloro», sentencia el alcalde de Flix.