Puigdemont desafía a la Lomce y se niega a implantar las reválidas

El presidente de la Generalitat anuncia que Cataluña mantendrá la Selectividad un año más.

Las reválidas de 4º de ESO y 2º de Bachiller se implantarán a partir de este curso como «prueba piloto» y hasta el siguiente no tendrá efectos académicos.
Las reválidas de 4º de ESO y 2º de Bachiller se implantarán a partir de este curso como «prueba piloto» y hasta el siguiente no tendrá efectos académicos.

El presidente de la Generalitat anuncia que Cataluña mantendrá la Selectividad un año más.

Cataluña no aceptará «de ninguna manera» las reválidas que marca la actual ley de educación estatal LOMCE. Así de rotundo se mostró ayer el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en el acto de inauguración del curso escolar en la Universidad de Barcelona (UB). Este año entran en funcionamiento estos exámenes en el último curso de ESO y de Bachiller pero se harán como «prueba piloto. Al siguiente sí tendrán efectos académicos y a partir de entonces, los alumnos de estos dos cursos además de aprobar todas las asignaturas deberán pasar este examen final. Así, la Selectividad desaparece y serán las propias universidades las que hagan sus propias pruebas de selección.

Pero la Generalitat está dispuesta a desafiar al Ministerio de Educación. Ya ha recurrido ante los tribunales el decreto de la LOMCE en lo referente a las reválidas porque, dice, invade competencias de la Generalitat. El contenido del examen viene marcado desde el ministerio que dirige Méndez de Vigo por lo que las comunidades tienen poco margen de maniobra sobre ellas. «De ninguna manera se puede admitir una reválida estatal que obligue a renunciar a la capacidad de evaluar lo que se enseña en Cataluña», dijo ayer Puigdemont y avisó que en esta comunidad «se mantendrán las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) como hasta ahora».

En la UB Puigdemont tuvo también que defenderse de las críticas lanzadas desde los sindicatos educativos. Antes de que comenzase el acto, unos 50 manifestantes recibieron al president entre pitos y silbidos como crítica a los recortes en la financiación de las universidades y los derechos laborales de su personal. El representante de CCOO, César Marín, criticó que la Generalitat ha provocado con sus recortes «el ahogo económico de las universidades, la precarización y envejecimiento de las plantilla, así como el incremento del precio de las matrículas». Puigdemont se defendió asegurando que el incremento de las tasas sólo se ha producido en las rentas más altas. También aprovechó para cargar contra el Gobierno y el rector de la UB, Dídac Ramírez, le tendió la mano al manifestar que desde la universidad «seguirán siendo fiel a las instituciones catalanas».