¿Quiénes son los espías?

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El término espía ha alcanzado últimamente un carácter muy peyorativo. De forma lógica, no se ve en la luz del escándalo de las escuchas que viene asolando España y especialmente Cataluña.

No obstante, en sí mismo el término espía no significa nada, aunque se utiliza generalmente para designar a los agentes de los servicios de inteligencia. Espía se llamó a «el Lobo» gracias al cual se realizó la operación para acabar con ETA Político-Militar y no se acabó con ETA definitivamente por errores políticos, pero eso es otra historia. Espía fue «Garbo» quien con sus informaciones ayudó eficazmente a la derrota de los nazis. Todo ello sin contar con las versiones peliculeras: desde las más imaginativas como James Bond, hasta las más realistas, como los protagonistas «La noche más oscura» que narra la operación contra Bin Laden.

Podemos pues afirmar que los espías no son buenos o malos en sí mismos sino que dependen de lo que les ordenan y de los fines que estos pretendan.

Lo que sí es cierto es que los espías dan mucho juego y como no pueden defenderse, cualquiera puede ponerle como excusa para torpes sus vergüenzas. Que investigadores privados trabajan para sus clientes y comentan o no actos ilegales es una cosa. Que tratan de lucrarse ilegalmente en base a su trabajo es otra. Todo ello deberá dirimirlo la Justicia en el proceso correspondiente, pero poner de excusa al CNI para esconder la basura propia es algo que ya no cuela.

Aquí hay mucho conspirador que luego ve conspiraciones contra él. Lo dice el refrán: cree el ladrón que todos son de su condición.