Torra urde alternativas al lazo para burlar a la Junta Electoral Central

El president acata a medias la prohibición mientras urde alternativas para burlar a la JEC.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra / Foto: Efe

El president acata a medias la prohibición mientras urde alternativas para burlar a la JEC. Desde el Palau de la Generalitat se busca un símbolo alternativo sobre los presos, que a lo largo de los próximos días se podría definir.

El president Quim Torra anunció ayer a última hora de la noche que «seguirá con las recomendaciones» de la Sindicatura de Greuges y que, por tanto, retirará de maneral «temporal» y «excepcional» los lazos amarillos y la simbología a favor de los líderes independentistas presos de las fachadas y balcones de los edificios de su titularidad durante el «período electoral», según reza el dictamen del «defensor del pueblo catalán».

Eso sí, en el texto remitido por la oficina de comunicación del president a través de Telegram, Torra tira de retórica y de ambigüedad y asegura que él mismo «no dará ninguna orden como le había exigido la Junta Electoral Central». Es decir, reivindica que no cumple con su dictamen sino que acata las «recomendaciones» del Síndic de Greuges, cuyo informe no es vinculante. Un gesto más para mantener el pulso ante su electorado y ante la Junta Electoral Central, que esta tarde tiene previsto reunirse para debatir sobre la desobediencia de Torra.

Además, desde el Palau de la Generalitat se busca un símbolo alternativo sobre los presos, que a lo largo de los próximos días se podría definir. Por ejemplo, ayer en los departamentos de Empresa (PDeCAT), Exteriores y Educación (ERC) no colgaban los lazos, tal como adelantó LA RAZÓN, y en Agricultura (ERC) se quitaron la mayoría de enseñas para colocar dibujos de animales y plantas también de color amarillo. Además, se barajaba la posibilidad de apostar por lazos de otros colores, según avanzó la Cadena Ser.

El Ayuntamiento de Figueras apostó ayer por otra alternativa: retirar la pancarta a favor de la autodeterminación e instalarla en el edificio de al lado de un particular tras llegar a un acuerdo con la persona en cuestión.

De hecho, el president de la Generalitat conocía desde el viernes la postura del Síndic de Greuges, favorable a acatar la orden de la Junta Electoral Central y a quitar los lazos y símbolos de los edificios públicos de su titularidad «en período electoral». Así lo desveló ayer el protagonista involuntario de esta historia, el Síndic Rafael Ribó, quien confirmó que el día 15 mandó una resolución «por iniciativa propia» a la Conselleria de Presidencia de la Generalitat para recomendarle que «tomara el acuerdo de la JEC» y adoptara «las medidas oportunas» con el fin de «materializar la retirada de los lazos y esteladas de los edificios y espacios públicos de su titularidad».

Eso sí, según el Síndic, la Generalitat le pidió «aclaraciones» y preguntó sobre algunas cuestiones concretas, por lo que el martes el propio Quim Torra entró a registro un escrito cuestionando a qué edificios de titularidad pública afectaba, si debían retirarse los símbolos puestos por los funcionarios y a qué se refería cuando se habla de periodo electoral. Así lo corrobora también el Govern.

Una revelación, no obstante, que contrasta con el anuncio de Torra del martes de traspasar la responsabilidad al Síndic de Greuges, al que pidió públicamente un informe sobre el caso para ganar tiempo cuando ya tenía una primera resolución suya desde el viernes, que no mentó. Mientras, el president ha ganado tiempo de cara a su electorado –Ada Colau, por ejemplo, retiró el lazo a la primera el jueves– ha desobedecido los plazos de la Junta Electoral Central y ha mantenido hasta hoy los símbolos en el Palau escudándose en que no tenía el citado informe ni sus «aclaraciones». Ahora se busca alternativa.