Asia en busca de El Gordo

Coreanos, chinos y japoneses de entre 26 y 34 años, nuevo colectivo que apuesta por el sorteo de Navidad

Las ventas de Lotería de Navidad en el extranjero están repuntando entre los chinos, coreanos y japoneses, un nuevo colectivo que se ha sumado a la estela de la buena suerte del Sorteo Extraordinario de Navidad de España, el más conocido del mundo. Siete de cada diez estos compradores tienen edades comprendidas entre los 26 y 34 años, y confían en la lotería como el mejor trampolín para ascender de clase social.

Según la Administración Lotería Castillo, pionera en la venta de lotería «online» y número uno en premios en internet, se ha implantado una nueva cultura de compra de lotería nacional que va más allá de las fronteras. Así, la Red se ha convertido en uno de los principales canales de venta, con clientes procedentes de todos los países, principalmente asiáticos, del norte de Europa, Sudamérica y españoles residentes en el extranjero.

«El Gordo puede tocar en cualquier parte del mundo, a pesar de que los décimos no viajan», ya que los décimos que se compran a través de internet por clientes residentes fuera de España se depositan en entidades bancarias, a diferencia de los adquiridos en territorio español que se remiten al domicilio del cliente en 48 horas, explica al respecto Javier Bernabeu, administrador de Lotería Castillo.

Los más de 70.000 clientes virtuales registrados en su web han requerido que esta administración incorpore personal con dominio de varios idiomas, para poder atender tanto los pedidos «online» como la venta por videoconferencia. Asimismo, las instalaciones cuentan con relojes que marcan la diferencia horaria de cada país para saber cuándo se efectúan las compras de décimo.

«Todos juegan»

En cuanto a las ventas, Lotería Nacional y los juegos han vendido entre un dos y un diez por ciento menos que el año pasado. Esa reducción, que se repite para el sorteo del sábado, se aprecia más en los décimos en ventanilla, donde la inversión de los clientes se ha reducido desde hace tres años. No obstante, «todo el mundo lleva una participación o un número, nadie se queda sin jugar, pero se juega menos», según el secretario nacional de Lotería, José Manuel Iborra.