El Oceanogràfic suelta diez galápagos autóctonos en la Albufera

El objetivo es repoblar el humedal valenciano y reforzar la cantidad de animales de esta especie

El objetivo es repoblar el humedal valenciano y reforzar la cantidad de animales de esta especie

La Fundación Oceanogràfic soltó esta mañana diez ejemplares de galápago europeo (Emys orbicularis) en el Tancat de Milia de Sollana, en el Parque Natural de la Albufera, con el fin de repoblar el humedal valenciano y reforzar el número de esta especie autóctona de galápago en un acto divulgativo en el que participaron alumnos del CEIP López Marco de Sollana, el alcalde de la localidad, Vicent Codoñer y el concejal Paco Felip, regidor de Medio Ambiente.

Los quelonios, nacidos en la piscifactoría de El Palmar, el Centro Experimental de Cultivo de Peces de la Conselleria de Agricultura y Transición Ecológica, han sido criados y engordados en el ARCA del Mar de la Fundación Oceanogtràfic, dentro del programa de reproducción e introducción de las Emys que impulsa la citada Conselleria.

Tras un año de preparación, los jóvenes galápagos están listos para sobrevivir en el medio natural, donde fueron depositados tras un acto en el que el equipo de Educación del Oceanogràfic, gestionado por Avanqua, del grupo Global Omnium, impartió una sesión práctica al alumnado del CEIP López Marco de Sollana, en la que se explicó cómo identificar a los galápagos autóctonos valencianos (galápago europeo y galápago leproso) y cómo diferenciarlos de otras especies invasoras como los galápagos de florida, del género Trachemys, Pseudemys o Graptemys.

El alumnado recibió unas fichas en las que fueron ido anotando las características -peso y medida- de los diez animales. Posteriormente, los niños y niñas decidieron ponerles los siguientes nombres a las tortugas: Juanlu, Memin, Emilia, Rebelde, Solar, Palmera, Pitufina, Kasia, Regordeta, Minipalmin, Roberto, Tortu y Caparazón.

Finalmente, se procedió a la suelta de los diez galápagos que consistió en depositarlos en una «playa» de tierra y cañas preparada por el personal del Tancat de Milia. Por grupos, los escolares se despidieron pronunciando el nombre de cada galápago, que, de forma instintiva, se dirigieron al agua. Las tortugas galápago llevan incorporado un microchip para que, cuando sean encontradas de nuevo, el personal del Tancat de Milia pueda identificarlas y conocer cómo han evolucionado.