La Universidad Católica de Valencia, pionera en la formación clínica

La institución abre su nuevo Hospital Virtual, en el que los propios alumnos pueden practicar con «dummies» programables, la última vanguardia tecnológica en medicina.

Todos los «dummies» se encuentran en salas de hospitalización, urgencias, UCIs, laboratorios y quirófanos generales
Todos los «dummies» se encuentran en salas de hospitalización, urgencias, UCIs, laboratorios y quirófanos generales

La institución abre su nuevo Hospital Virtual, en el que los propios alumnos pueden practicar con «dummies» programables, la última vanguardia tecnológica en medicina.

Ayer se presentó en Burjassot (Valencia) el nuevo Hospital Virtual de la Universidad Católica de Valencia (UCV), uno de los más avanzados del mundo en alta tecnología de simulación, debido a su capacidad de emular cualquier ambiente hospitalario. El centro pretende contribuir a mejorar la formación clínica, a aumentar la seguridad de la asistencia sanitaria y a minimizar el impacto de los errores médicos en los futuros sanitarios, hoy todavía estudiantes universitarios. El centro reproduce fielmente cualquier ambiente hospitalario y prehospitalario. Si bien arquitectónicamente es más restringido, se trata de un hospital con capacidad funcional.

«Si hay una toma que pone oxígeno, lo que sale es oxígeno; si pone aire, lo que sale es aire medicinal; y así todas las instalaciones y aparatos de electromedicina, de la última generación, como la estación de anestesia, los respiradores, los ecógrafos...», ha indicado su director, experto en simulación, Constantino Tormo. Así, está altamente equipado para la docencia y la reacreditación de profesionales sanitarios. Por su parte, el decano de Medicina, Carlos Barrios, presentó durante el recorrido a algunos de los “pacientes” del centro. Se trata de “dummies” de última generación: un varón adulto de cuarenta años, un niño de ocho, un lactante de dieciocho meses, un recién nacido y un bebé nato antes de completar su gestación, a las veintisiete semanas. Se trata de los simuladores más avanzados que hay en el mundo. Tal y como explicaron desde la institución, el pediátrico es único en toda Europa. El nivel de entrenamiento anestésico al que se enfrentan los alumnos, por tanto, es el más avanzado que existe. Sus cajas torácicas se mueven al ritmo de la respiración, sus pupilas se dilatan, siguen a los practicantes con la mirada, en cada una de sus extremidades se puede palpar su pulso, responden a las preguntas de los facultativos, interactúan a nivel personal con ellos... La tecnología ha llegado para quedarse e implementar la calidad de aprendizaje de los todavía alumnos en formación. Todos los «dummies» se encuentran en salas –de urgencias, hospitalización, UCIs, laboratorios, quirófanos generales y de partos– que superan una mera recreación hiperrealista de escenarios críticos de asistencia pericárdica, pleural, arterial, peritoneal, venosas centrales y periféricas. Además, cada sala cuenta con dos anexos: uno de control técnicos, desde donde se programa la dolencia y comportamiento clínico del paciente artificial, y otro, desde donde el resto de alumnos, docentes o visitantes pueden observar la práctica sanitaria a través de un cristal y en pantallas, ya que todas las salas cuentan con diversas cámaras de grabación. Los alumnos «adquieren un procedimiento para reflexionar acerca de cómo han de hacer un juicio diagnóstico, terapéutico o pronóstico; toman decisiones desde el primer momento y desarrollan su capacidad de ser objetivos», explicó Tormo. Gracias a estas prácticas aprenden a discernir, a ser independientes al mismo tiempo que colaborativos, debido a que todo se hace en equipo, del mismo modo que en cualquier hospital o centro de salud.

«Estamos preparando a los alumnos con una intensidad y una transversalidad que no tienen otros centros para que salgan con el nivel de profesionalidad que requiere la sociedad. Nadie en España ni en Europa está incidiendo en esta perspectiva», aseguró el director de este centro pionero. En Estados Unidos, país de referencia en este tipo de formaciones, los profesionales sanitarios se reacreditan cada cierto tiempo a través de estos programas. «Confiamos en que nuestro hospital también preste este servicio a la sociedad española», concluyó Tormo. Trabajar la comunicación Tal y como explicó Laura Cubero, coordinadora de Enfermería en el Hospital Virtual, «la formación de nuestros alumnos abarca también el proceso de duelo, la atención a quienes se quedan, para dar la esencia necesaria de humanidad a la profesión sanitaria. Un robot puede aprender una técnica, pero la humanidad en el acompañamiento en el dolor y en el sufrimiento sólo puede hacerla el profesional».

Es por ello que estas instalaciones y prácticas no solo sirven para ejecutar las técnicas médicas que durante años han aprendido en las aulas, sino también para trabajar y ensayar la comunicación de malas noticias o de resultados desfavorables en tratamientos, un aspecto en el que la medicina ha puesto el foco en los últimos años, y que resulta de gran importancia de cara a la relación entre la sanidad y los pacientes o sus familias.

«A nuestros alumnos les enseñamos que lo que tienen delante no es un torso, sino una persona que siente y padece.. La técnica siempre ha de ir guiada por la humanidad», detalló Cubero. «Esta perspectiva y los principios bioéticos son cruciales en la UCV». Pese a que durante las últimas semanas ya había empezado a funcionar, la visita de ayer del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, con su correspondiente bendición de las instalaciones, dio el pistoletazode salida a un hospital en el que la vida, aunque pueda no parecerlo, es la gran protagonista. El gran canciller de la UCV, el cardenal Antonio Cañizares, señaló que la institución «sigue caminando imparablemente, al servicio de la sociedad».

Estas instalaciones que ofrece el nuevo Hospital Virtual , que, a ojo del cardenal Cañizares, «difícilmente pueden ser superadas por ninguna otra universidad en España», ofrecen lo más avanzado en tecnología, pionera en el sector, «para que los alumnos puedan enfrentarse en la vida laboral con profesionalidad, ciencia, y en defensa de la vida, por el hombre y su desarrollo integral», valores fundamentales de la Universidad Católica de Valencia desde sus inicios.