Los Nobel piden multas más altas para los pirómanos y sus familias

El Jurado de los Premios Jaime I dan a conocer a los seis galardonados

Los diecinueve premios Nobel que participan como jurados en los premios Rey Jaime I pidieron ayer más mano dura contra los pirómanos. Los Gobiernos, dijo Santiago Grisolía, deben intensificar las labores de prevención y evitar la creciente desaparición masiva de bosques. El científico y presidente de la Fundación que organiza este reconocimiento fue más allá en la exigencia y abogó por aplicar sanciones económicas más elevadas, además de penales, para los autores de incendios intencionados. A su juicio, sería conveniente que esas multas fuesen sufragadas, "si fuera necesario", por los familiares del infractor, pues considera que es el único modo de acabar con esta práctica que atenta de manera directa contra el medio ambiente.

Tras la lectura de la declaración anual, los jurados se encerraron para dar comienzo a la deliberación de la que saldrán los seis galardonados de esta edición y que se darán a conocer este martes en el Palau de la Generalitat.

No obstante, este lunes por la tarde, alguno de los miembros de este grupo, que conforman 19 premios Nobel además de los exministros Eduardo Serra y Cristina Garmendia; la presidenta de Microsoft Ibérica, Alicia Koplowitz; el exministro de Economía y expresidente de Bankia, Rodrigo Rato; el expresidente del Congreso Manuel Marín, el dueño de Mercadona, Juan Roig, o el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, entre otros, hicieron un receso para atender a la prensa.

Entre ellos, el premio Nobel de Economía en 2004, Finn Erling Kydland, para quien el principal problema de la economía española es la productividad, que creció con fuerza entre las décadas de los años sesenta y los noventa, pero permanece "sorprendentemente estancada desde entonces". No obstante, aseguró que la culpa no depende tanto de los trabajadores como de la tecnología. Asimismo, alertó del riesgo de las políticas económicas cortoplacistas, ya que, según dijo, las decisiones más relevantes suelen ser las que tienen efectos a largo plazo, por lo que "un político racional debería evitar tomar aquellas decisiones que únicamente tienen en cuenta el corto plazo".

Por su parte, el biólogo Randy Schekman, Premio Nobel de Medicina 2013, criticó los recortes en educación, ciencia e investigación. A su juicio, quien recorta en educación "demuestra que tiene una visión corta de miras". De igual modo, se mostró contrario a cualquier tipo de privatización en educación y sanidad, pues, "repercute en la calidad de vida de la clase trabajadora".