Política

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Peligro, peligro

La Razón
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No se puede ir más allá en una democracia. La propuesta de la vicepresidenta ¿hasta cuando? del Gobierno, Carmen Calvo, lo hizo al proponer un debate a nivel de la Unión Europea en torno a la jurisdicción de la libertad de expresión. No le basta con la legislación existente y olvida que son los regímenes corruptos los partidarios de poner coto a la libertad de prensa. ¿Será posible que Carmen Calvo pretenda institucionalizar la corrupción y poner mordaza a la denuncia de cualquier exceso por parte del poder? ¡Cuán lejos están las frases de Pedro Sánchez, hoy presidente ¿hasta cuándo? del Gobierno contra el PP por casos del estilo de los de su tesis o de los de varios miembros de su equipo (algún otro parece estar ya en capilla, según la rumorología político-periodística). Cuando desde las instituciones se quiere violentar la libertad de expresión, hay que preocuparse. Sobre todo cuando Calvo acumula en su persona argumentos suficientes para dimitir o ser destituida y se arropa en una resistencia numantina. Es la que negó ayuda al juez Llarena o la que en principio miró hacia otro lado por lo de la venta de material militar a Arabia Saudí, por poner dos ejemplos de los flancos de su gestión. Será más grave si sus excentricidades son encargos de su jefe. Como dijo el presidente de Costa Rica y Nobel de la Paz, Óscar Arias «el demócrata debe entender que un día se le aplaude y en otro se le critica. Esperar halagos es propio del dictator. No existe democracia sin libertad de prensa» Frases que han sido permanentemente ratificadas por los políticos españoles, también de su partido, al menos por los que protagonizaron la transición española. Vicepresidenta, no olvides que es mejor compartir la democracia con ellos que con Nicolás Maduro. Desecha el peligro. Así es la vida.