Un cuadro único de Mateo Cerezo

El IVC+R recupera y restaura un lienzo desconocido de este pintor burgalés

La restauración ha consistido en la eliminación del antiguo entelado y su sustitución por otro nuevo y la eliminación de los repintes y barnices
La restauración ha consistido en la eliminación del antiguo entelado y su sustitución por otro nuevo y la eliminación de los repintes y barnices

El Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (IVC+R) ha descubierto y está restaurando un lienzo, hasta la fecha desconocido, del pintor burgalés Mateo Cerezo (1637-1666), que representa la Inmaculada Concepción.

Este cuadro será expuesto, al acabar el proceso de recuperación en la Sacristía del Real Colegio del Patriarca de Valencia, conviertiéndose así en el primer cuadro de Cerezo del que podrán disfrutar todos los valencianos.

La mayor parte de su obra se encuentra en el Museo del Prado y en el Museo y la Catedral de Burgos. Su estilo barroco fue tocado por el tenebrismo y en el se pueden observar influencias de pintores como Tiziano y Van Dyck.

El deteriorado estado de conservación de la obra «ha precisado de una investigación previa a la intervención, para ver con detalle todas las características técnicas de la obra y sus cambios mecánicos y dimensionales», aseguró la directora del IVC+R, Carmen Pérez.

Asimismo, el soporte presentaba varias intervenciones anteriores y una generalizada degradación por hidrolisis, un entelado practicado con dos tipos de material adhesivo, uno de ellos sintético, y con diferente cobertura.

La resistencia original del tejido de lino fue modificada física y estructuralmente, creando una disfunción volumétrica con un encogimiento horizontal, que ha fracturado la pintura y provocado el levantamiento de la misma. Además, contaba con abundantes repintes que ocultaban el verdadero cromatismo de Cerezo.

Según explicó Pérez, la intervención consiste en la eliminación del antiguo entelado y su sustitución por otro nuevo de tipo flotante, así como la eliminación de los repintes y barnices oxidados, que permitirán recuperar la luminosidad de la paleta pictórica del pintor burgalés.

Este nuevo descubrimiento de Cerezo representa a la Inmaculada Concepción en actitud de recogimiento y aceptación de la voluntad del Padre sobre el globo terráqueo y pisando una serpiente que porta una manzana en sus fauces, como símbolo de la nueva Eva que trae la gracia al género humano. Todo ello transcurre en un fondo de paisaje en el que asume el tono ticianesco–vandyckiano del maestro, así como el gusto por los elementos suntuosos que se hacen evidentes en la indumentaria de la Virgen.

El maestro burgalés

Mateo Cerezo es un pintor burgalés que se formó con su padre copiando estampas flamencas. Hacia 1655 viajó a Madrid para ingresar en el taller de Carreño de Miranda, donde se convirtió en uno de sus discípulos más prometedores. Desgraciadamente, su temprana muerte a los 29 años truncó su espectacular carrera.

De su producción artísticas destacan los bodegones o naturalezas muertas y la pintura religiosa, especialmente sus inmaculadas, como ésta de gran belleza cromática y severa monumentalidad, pintada con una pincelada muy fluida y sin empastes de mucho grosor.