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jueves 13 diciembre 2018
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Un informe médico alerta del «efecto rebote» en Teo y pide que se le opere de urgencia

El cirujano que se ha ofrecido a operarle gratis cree que podría engordar rápidamente los cien kilos perdidos

  • Teo, sus padres y su hermana, ayer en su casa en la localidad valenciana de Turís donde ha regresado tras pasar cuatro meses ingresado en el hospital de Manises
    Teo, sus padres y su hermana, ayer en su casa en la localidad valenciana de Turís donde ha regresado tras pasar cuatro meses ingresado en el hospital de Manises / Kike Taberner
Valencia.

Tiempo de lectura 2 min.

06 de diciembre de 2018. 12:48h

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R. Peiró.  Valencia. 6/12/2018

Era la una de la tarde de su primer día de vuelta a la casa de sus padres en Turís (Valencia) y Teo Rodríguez aún no había desayunado. La emoción de los acontecimientos de las últimas horas, se disculpaba. Pero Teo tiene que hacerlo si quiere cumplir con la estricta dieta que le han ordenado los médicos que le trataron durante su estancia de cuatro meses en el Hospital de Manises. Debe también practicar ejercicio moderado dentro de sus posibilidades (se desplaza con un andador) y, en general, llevar una vida todo lo sana posible para un hombre que pesa 285 kilos.

Las consecuencias de incumplir los preceptos médicos serían nefastas, al menos según el informe de Carlos Ballesta, el cirujano granadino que se ha ofrecido a operarle de manera gratuita. Según cuenta Teo, dicho informe alerta de la delicada situación del paciente y de que pese a que ha perdido cien kilos durante su estancia hospitalaria, el riesgo del «efecto rebote» es muy alto. «Puedo volver a engordar lo que perdí y más que eso».

Pese a la urgencia de la situación, según el convaleciente, esta semana su plan es descansar en el pueblo de sus padres a donde peregrinan vecinos curiosos y amigos después de que el caso de Teo saltara a las pantallas y a las páginas de los periódicos.

El pasado mes de agosto, la foto de Teo siendo transportado a su casa en un camión de mudanzas, sin ventilación, ni asistencia médica corrió como la pólvora. «Me sentí como un animal en el camión de carga», denunció tras su primera y fallida salida del hospital.

A él regresó unas horas después debido a una insuficiencia respiratoria y en él estuvo hasta el pasado martes. El ingreso, sin embargo, fue catalogado como «social» por el hospital, ya que entonces no contaba, «desde el punto de vista médico, con ninguna condición ni causa clínica que justifique un ingreso hospitalario».

No obstante, el revuelo mediático llevó incluso a la vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra, a ofrecer a Teo una residencia o una vivienda asistida, aunque de eso hace ya tres meses y ninguna de las dos partes han dado un paso adelante para formalizar la propuesta.

«A mí no se me está dando un trato de favor», se defiende frente a los que creen que disfruta de privilegios que otros enfermos en su misma situación no tienen.

Según la Sociedad Valenciana de Endocrinología, Diabetes y Nutrición, actualmente casi 200.000 pacientes con estas mismas características en la Comunitat son claros candidatos a ser intervenidos, aunque la mayoría ni siquiera han entrado en la lista de espera. De hecho, solo el cinco por ciento de ellos pasa por un quirófano de la sanidad pública.

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