Madrid

2.900 euros para Eduardo, el herido «número 15» del Madrid Arena

Coincidiendo con la apertura del juicio sobre la tragedia de Halloween, varios de los 30 lesionados en el vomitorio mortal han comenzado a recibir parte de sus indemnizaciones

Eduardo, en la imagen rodeado por un círculo blanco, fue uno de los 30 jóvenes que se presentó en comisaría con lesiones tras la tragedia del Arena
Eduardo, en la imagen rodeado por un círculo blanco, fue uno de los 30 jóvenes que se presentó en comisaría con lesiones tras la tragedia del Arenalarazon

Coincidiendo con la apertura del juicio sobre la tragedia de Halloween, varios de los 30 lesionados en el vomitorio mortal han comenzado a recibir parte de sus indemnizaciones

Precisamente el día en que declaraba en la Audiencia Provincial el principal responsable de la tragedia del Madrid Arena de la noche de Halloween de 2012, Miguel Ángel Flores, a Eduardo Fernando I. S. le ingresaban 2.900 euros en su cuenta. Es uno de los 30 lesionados en el vomitorio mortal a quienes ya han indemnizado parcialmente. Según el escrito de calificaciones de la Fiscalía, hay cuatro responsables civiles directos, según el artículo 117 del Código Penal, que en este caso son las compañías de seguros Mapfre, Zurich, A.I.G. y Hiscox, y seis responsables subsidiarios –según el artículo 120.3 del Código Penal– que serían las entidades u organismos implicados en la tragedia: el Ayuntamiento de Madrid, Madridec S. A., Diviertt, FSM Group Management S. L., Seguriber y Kontrol, 34.

Aunque este diario tiene conocimiento de que algunos lesionados ya recibieron antes la cuantía establecida, Eduardo explica que se pusieron en contacto con él hace aproximadamente un mes y fue el pasado miércoles cuando percibió parte de su indemnización. «Me llegó una carta pero como no pude mandar por fax los datos que me pedían, me presenté en la Audiencia Provincial. Allí me pidieron mi DNI y número de cuenta y el miércoles ya me ingresaron parte de la indemnización», explicó ayer a este diario.

Según el Ministerio Público, le corresponderían 4.800,91 euros por las lesiones causadas y en concepto de lucro cesante. Las cantidades van desde los 34.326,77 euros a 259,30 euros. Eduardo, como el resto de lesionados (dos de ellos son acusación particular en el juicio que comenzó el pasado martes en la Audiancia Provincial de Madrid), deberá acudir a declarar en calidad de testigo cuando el tribunal de la sala ordene el comienzo de las pruebas testificales, así como los familiares de las víctimas mortales.

Su caso no fue de los peores pero sí lo recuerda con mucha angustia a pesar de los años transcurridos. Días más tarde de lo sucedido, cuando comenzó a digerir la tragedia y a asimilar que había escapado por los pelos de esa ratonera mortal, se decidió a acudir a la Jefatura Superior de Policía de Madrid, sede del Grupo V de Homicidios la Brigada Provincial de Policía Judicial, que se hizo cargo de la investigación del suceso. Allí, relató a los agentes su caso. Eduardo había llegado con un grupo de amigos a la fiesta de Halloween antes de medianoche y, después de hacer botellón en las inmediaciones, entraron al pabellón. Él había comprado la entrada de la fatídica Thriller Music Park en la FNAC como un mes antes por «unos 20 euros o quizás más». El grupo de chavales accedió al pabellón, según Eduardo, por la planta del medio (cota 5) y ya se quedaron allí. «Entramos sobre la una y algo de la madrugada y poco antes de que ocurriera todo acompañé a una amiga al baño. En la planta en la que estábamos no había y tuvimos que bajar abajo». Y entonces, el joven explica: «Al bajar me vi allí», en referencia al vomitorio que más tarde sería mortal para cinco jóvenes que, como Eduardo y sus amigos, habían ido al Arena a celebrar la noche de Halloween y ver al famoso DJ del momento, Steve Aoki o «el chinito», como muchos le llamaban. «Perdí a mi amiga y yo me vi en esa masa de gente. A ella no la veía. La gente empujaba y por un momento me vi inclinado hacia delante. Había gente debajo de mí que estaba azul. Tuve la suerte de que estaba bastante cerca de la salida y un portero de seguridad consiguió sacarme. Había perdido los zapatos y no quería irme de la zona porque no veía a mi amiga pero un vigilante de seguridad me dijo “vete de aquí que sólo molestas”». Eduardo se encontró por casualidad, en medio de toda aquella locura, con otro amigo, quien al verle descalzo (había perdido los zapatos en la ratonera del vomitorio) y tan agobiado le dijo que le llevaba a casa. «Salimos de allí y nos fuimos hacia el coche de mi amigo, que estaba aparcado a un kilómetro más o menos. Recuerdo todo ese camino descalzo, el suelo mojado y restos de cristales y que no paraba de dolerme el pecho». Serían cerca de las cuatro de la madrugada, cuando ya había sucedido toda la tragedia y comenzó el goteo de ambulancias. A pesar del dolor prefirió irse a casa y tratar de dormir. Pero recuerda una sensación de agobio constante. «A mi amiga la sacaron más tarde. Al día siguiente no me creía lo que había pasado». Quiso quedarse unos días tranquilo pero finalmente acudió a explicar lo que ocurrió ante la Policía, que, por aquellos días, aún estaba intentando construir un relato de los hechos.

Un relato ya bastante claro pero del que ahora, los principales responsables están dando su versión ante la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid. Como era de esperar, hasta ahora nadie ha asumido ningún tipo de responsabilidad. Ni Flores ha reconocido meter allí a más gente de la permitida ni nadie de la organización retiró la valla en la parte de arriba y abrió el famoso portón que daba acceso directo a la pista por donde entraron unos 2.500 jóvenes en masa que provocó la saturación de la pista y que muchos quisieran salir de allí por la única salida: aquel vomitorio que, lógicamente, se colapsó.

Antes de la «última palabra»

El juicio comenzó el pasado martes pero está previsto que se alargue hasta la última semana de mayo. Hasta ahora, sólo han declarado el promotor del evento, Miguel Ángel Flores; su número dos y tres en la empresa organizadora (Diviertt), Santiago Rojo y Miguel Ángel Morcillo, y el coordinador de eventos de Madrid Espacios y Congresos (Madridec), la empresa municipal que alquiló el Madrid Arena para organizar aquella desastrosa fiesta que acabó con la vida de Katia, Rocío, Cristina, María Teresa y Belén. Ellas fueron las peores paradas en aquel vomitorio en el que quedaron atrapados cientos de jóvenes y del que Eduardo, por suerte, consiguió salir.

Cuando termine la declaración de los 15 acusados, comenzará el visionado de los primeros vídeos y luego la declaración de los más de cien testigos. Es en esta fase de la vista oral cuando Eduardo y el resto de lesionados, así como las familias de las fallecidas, acudirán a sede judicial a declarar. Tras la exposición de pruebas documentales y periciales y las conclusiones definitivas de las partes (Fiscalía, acusaciones particulares, populares y defensas), el tribunal concederá la «última palabra» a los 15 imputados, si es que desean hacer uso de la misma. Después, el juicio quedará visto para sentencia. Una vez se conozca ésta, los condenados pueden acudir al Tribunal Supremo e interponer ante este organismo jurídico un recurso de casación.

La Fiscalía establece que todos los perjudicados además deben ser indemnizados, en concepto de daño emergente, «por los gastos ocasionados, causalmente conectados con el hecho dañoso, asumidos por el perjudicado, siempre que resulten debidamente acreditados».

34.000 euros por las lesiones más graves

La de Eduardo no es precisamente de las mayores indemnizaciones a las que se enfrentan las aseguradoras en el «caso Madrid Arena». En el resumen de las cuantías que recibirán los 30 heridos, y que están recogidas en el escrito de la Fiscalía, pueden verse desde los 34.326,77 euros que le serán ingresados a la lesionada «número 2» hasta los 259,30 que percibirá la «número 27». Y todo antes de que concluya el proceso judicial, cuyo final está previsto que roce los meses de verano. Las sesiones comenzaron el pasado martes y ya han pasado por el juzgado algunos de los principales protagonistas, entre ellos el promotor de la fiesta, Miguel Ángel Flores.