Bajan los positivos en alcoholemia

Cenas de empresa, con la familia, con amigos... las agendas «sociales» durante diciembre están llenas de compromisos en los que casi siempre, consume alcohol. Eso sí, lo ideal es volver a casa en taxi. Ya hay mucha menos gente que coge el coche tras haber ingerido alcohol y, los que hay, lo hacen con muchas menos copas encima. El número de conductores que durante estas fechas se atreven a conducir después de alguna celebración ha descendido de forma espectacular a lo largo de los últimos tres años. El carné por puntos y los dispositivos de prevención que la Policía Municipal de Madrid organiza, durante estas fechas están, en parte, detrás de esta bajada. «También los conductores están mucho más concienciados», explica un agente municipal que la tarde del jueves participaba en un control de alcoholemia situado en Puerta de Toledo.

Es sólo uno de los ocho puntos aproximadamente (en las noches de festivos y fines de semana) que controlan las carreteras urbanas para que no haya borrachos al volante. Una patrulla, una furgoneta de la Unidad de Atestados de Tráfico de la Policía Municipal y una línea de conos marca el punto por donde los vehículos deben paraR para someterse a la prueba. Los agentes del turno de tarde (de 16:00 a 22:00 horas), tienen mucho menos trabajo que los compañeros que les siguen ya de noche. «A las seis de la mañana casi todos los que vuelven de fiesta dan positivo y eso es porque se han tomado más de dos copas», advierten. «El protocolo cada vez que paramos a alguien es el mismo». Primero se escoge de forma aleatoria al conductor –a no ser que haya síntomas evidentes de una conducción evasiva, temeraria o se haya cometido alguna infracción– y se le pregunta si ha ingerido alcohol. Aunque la prueba es como la «máquina de la verdad», les gusta «entablar una pequeña conversación con el conductor para ver cómo reacciona y casi a simple vista ya sabemos si ha bebido o no», aseguran. Tras explicar al conductor cómo debe soplar en el etilómetro, se procede a realizar la prueba. Los conductores habituales (ni noveles ni profesionales de servicio) no pueden conducir con tasas superiores a 0,5 gramos por litro en sangre y 0,25 miligramos por litro en aire expirado. Aunque, en realidad, los agentes suelen dejar hasta 0,28 de margen «aunque el aparato ya lleva incorporado un margen de error».

Sólo el pasado fin de semana se practicaron 455 pruebas y hubo 61 conductores que dieron positivo en las mismas. En diciembre del año pasado, los agentes llevaron a cabo 11.246 pruebas en total de las cuales 459 resultaron positivas.

Sanciones de hasta 600 euros

Si el conductor da positivo el policía levanta un acta administrativa que son 500 euros de multa o 250 si paga en los tiempos establecidos. La sanción conlleva, además, la retirada de 4 a 6 puntos de carné. «Para dar 0,25 hay que beber bastante. Cuando dan esa cifra y nos dicen que sólo han tomado una copa de vino en la cena no nos lo creemos. Ni con un cubalibre das positivo», sostienen los agentes. El objetivo, explican, «es retirar de la circulación simplemente a quien no va en condiciones de conducir para intentar garantizar la seguridad del resto de conductores». Cuando el etilómetro marca 0,60 se trata de un delito contra la seguridad vial y supone un año y medio o dos de retirada de carné y 600 euros de multa pero eso ya lo tramita un juzgado al pasar de ser una sanción administrativa. Además, los agentes comprueban todos los datos del conductor y de su vehículo. Solicitan la documentación y analizan si ha pasado el seguro, la ITV y, por su puesto, si tiene permiso de circulación. Dentro de la furgoneta, mediante un router, la Policía dispone de un ordenador con una aplicación de la DGT desde donde pueden comprobar todos los permisos.

Las pruebas de drogas, aún en «pañales»

El Cuerpo de la Policía Municipal de Madrid, a diferencia de otros, no cuenta con los «drogotest» (su nombre comercial es Drug Test) que analiza hasta seis tipos de estupefacientes distintos. Al parecer, el aparato aún no está homologado y cada uno cuesta alrededor de 30 euros, por lo que desde el Área de Seguridad y Movilidad municipal aún no lo han visto oportuno. Cuando observan a un conductor bajo los efectos de las drogas los agentes lo llevan a un hospital (Gregorio Marañón o Clínico) en calidad de detenido por un delito contra la seguridad vial. Después se realiza un análisiS de sangre que analiza Toxicología y se incoan las diligencias.