Carmena anuncia el lunes consultas sobre la Gran Vía y tres días después ya tiene la decisión tomada

Carmena ya da por hecho que cerrará al tráfico de forma permanente la arteria y se propone preguntar a los madrileños sobre alternativas como poner un solo autobús lanzadera.

Ayer fue el primer día desde el pasado 23 de diciembre que  los vehículos privados pudieron circular por la Gran Vía
Ayer fue el primer día desde el pasado 23 de diciembre que los vehículos privados pudieron circular por la Gran Vía

Carmena ya da por hecho que cerrará al tráfico de forma permanente la arteria y se propone preguntar a los madrileños sobre alternativas como poner un solo autobús lanzadera.

Cuando a finales de noviembre el Ayuntamiento de Madrid anunció que iba a cerrar al tráfico privado la Gran Vía durante la Navidad, ya advirtió de que este corte iba a servirle de prueba de la peatonalización definitiva que el equipo de Manuela Carmena quiere hacer de la arteria principal. Los presupuestos para este año (pendientes del acuerdo con el PSOE para ser aprobados) ya contemplan un gasto de más de tres millones de euros en aumentar las aceras y la intención no oculta del Ayuntamiento es llevarlo a cabo en esta legislatura. Sólo queda la duda de las alternativas que se presentarán a los miles de madrileños que cada día utilizan la Gran Vía para acceder a la ciudad.

Los enormes atascos que han acompañado a los cierres navideños de la calle parecen haber convencido a Carmena de que el corte no se puede hacer sin más. Quizás por eso, ayer la alcaldesa, que no llevaba en su programa electoral nada respecto al cierre de la calle, anunció en una entrevista en TVE el pasado lunes que su intención era consultar cómo llevar a cabo la reducción del tráfico de la calle. Carmena no cuestionó la ya inevitable peatonalización, únicamente puntualizó que «queremos hacer consultas, lo mismo que se ha hecho sobre Plaza de España, sobre cómo llevar a cabo el proceso de reducción de tráfico a Gran Vía y su peatonalización».

Sin embargo, apenas tres días después anuncia que Gran Vía será una plataforma única en este ejercicio 2017 con el pavimento a la misma cota para facilitar el tránsito y los cambios de modalidad de movilidad. Es decir, que se ha tomado la decisión sin esperar a la opinión de los vecinos.

Trasbordos en Plaza de España

La primer edil también desveló que su equipo ya ha pensado algunas alternativas al cierre. Una de las que parecen estar barajando es la de poner un único autobús que circule por la calle y que actúe de autobús lanzadera «y que impida lo que sucede ahora –añadió–, que coinciden muchos autobuses de líneas diferentes». La idea pasaría, según recogió Europa Press, «a lo mejor por buscar dos núcleos de transbordo como ya lo es Cibeles, donde salen distintos autobuses para muchas partes, y hacer lo mismo en Plaza de España». «Podría ser algo que agilizara mucho», indicó la primer edil.

Entre las opciones que el Gobierno de Carmena también adelantó que están barajando es la de cambiar el pavimento de la calle para que sea «continuo», como ya sucede en muchas de las calles del centro en las que el tráfico está reservado únicamente para los residentes, en las conocidas como Áreas de Prioridad Residencial, que ya se extienden por los barrios de Cortes, Embajadores, Ópera y Letras. En estas zonas, en las que las personas no residentes y que no vayan a aparcamientos son multadas con 90 euros gracias a cámaras que registran las matrículas que acceden, las aceras han perdido los bordillos y se han fundido con las calzadas y permiten una peatonalización «sin perjuicio –anunció Carmena– de que haya que hacer otras medidas para dar a la Gran Vía más agilidad».

Donde Manuela Carmena no dio opciones fue en el fin último de su intención: «Lo importante es que la Gran Vía deje de ser una vía de cruzar Madrid porque eso no tiene sentido», sentenció. Con la meta de reducir el tráfico en el centro, el Gobierno de Ahora Madrid debate en el último tiempo incluir o dejar fuera a la Gran Vía de la ya anunciada para 2018 como la «Gran APR de Centro». Es decir, el objetivo del Ejecutivo municipal de Ahora Madrid es unir las cuatro Áreas de Prioridad Residencial y añadirles los barrios de Universidad y Justicia, para que sólo puedan entrar en todo el centro de Madrid los residentes. Hasta ahora el Área de Movilidad dudaba si incluir Gran Vía en el cierre al tráfico de la gran APR a los no residentes, pero, desde esta Navidad, Carmena va más allá y ya no sólo habla de cerrar Gran Vía a aquellos que la utilizan como calle de paso y permitir así que circulen por ella sólo los empadronados en el centro, ahora su meta parece estar en la peatonalización permanente y absoluta de la calle.