El colegio de Primaria que planta cara a las casas de apuestas

La Ampa del Colegio Miguel Servet, en Carabanchel, inició una campaña en Change.org que ya cuenta con casi 38.000 apoyos. Una iniciativa no solo pensada para sus alumnos, a los que ofrecen charlas sobre los riesgos del juego on-line, sino para todos los jóvenes del barrio.

Hay tres locales de apuestas en los alrededores del colegio, así como otros que están a punto de abrirse. Foto: ALBERTO R. ROLDÁN

La Ampa del Colegio Miguel Servet, en Carabanchel, inició una campaña en Change.org que ya cuenta con casi 38.000 apoyos. Una iniciativa no solo pensada para sus alumnos, a los que ofrecen charlas sobre los riesgos del juego on-line, sino para todos los jóvenes del barrio.

Casi 38.000 personas han plasmado en Change.org su firma a favor de que tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid tomen las medidas necesarias para «detener» la proliferación de las casas de apuestas. Y, sobre todo, alejarlas de «sitios vulnerables» como son los colegios e institutos. «Tenemos que hacer algo antes de que sea tarde», concluye el manifiesto. La petición la registró hace un año Elena López, representante de la Ampa del CEIP Miguel Servet, un colegio de Infantil y Primaria situado en la calle Fragata, en el distrito de Carabanchel. Su colegio, y su barrio, se ha visto minado por este tipo de negocios en cuestión de pocos años. En los alrededores del centro ya contabilizan hasta tres. «Local que se queda vacío, local que se convierte en una casa de apuestas. Y aún hay uno que no ha abierto, pero que ya está acabado, en la Avenida de Nuestra Señora de Valvanera», apunta López a LA RAZÓN en la víspera del Día Mundial sin Juegos de Azar.

Madre de dos hijos que acuden al Miguet Servet, la Ampa de la que López forma parte comenzó a movilizarse no ya por la cercanía de estos locales a los colegios, sino como «afectados del barrio» que veían cómo en Carabanchel se ha disparado su presencia hasta contar con un total de 73 casas de apuestas. De hecho, más que por sus hijos, que al ser alumnos de hasta 12 años tienen prácticamente imposible el acceso, han querido dar voz a todos los residentes del distrito que ven cómo sus jóvenes, ya adolescentes, empiezan a jugarse la «paga» durante los recreos. No en vano, en su petición en Change han tenido muy presente al IES Renacimiento, próximo al Miguel Servet –forman parte del mismo complejo– y al que acuden menores de edades en las que el juego puede ejercer una peligrosa atracción.

«Nuestros hijos no van solos al colegio, pero a un instituto sí. Mi hijo comienza a ir al instituto en dos años. Y aunque dicen que no pueden entrar menores de 18 años, esos controles no se cumplen siempre, ni piden el carnet ni tienen a una persona fija en la puerta para vigilar. No les interesa. Les interesa más pagar la multa que controlar el acceso», describe López. Así, una de las técnicas que usan para «enganchar» a los más jóvenes es la de ofrecer «desayunos muy baratos. Un café y un bollo por un euro». ¿El resultado? «Terminas creando ludópatas a los 16 años».

Al estar rodeados de estas casas, la Ampa está promoviendo en el centro charlas para concienciar sobre este nuevo peligro. A los más mayores, los de 5º y 6º, se les está alertando sobre los riesgos de internet, las redes sociales...y, por supuesto, de las apuestas on-line, el «caballo de troya» por el que pueden acabar en los salones de juego. Pero los padres y madres no evitan su cuota de responsabilidad en el problema: «Les estamos regalando móviles con diez años. Es el regalo estrella de las comuniones».

¿A qué meta aspiran con esta campaña en Change.org? Lo fundamental era «hablar de este tema y que la gente del barrio sea consciente del problema». Y lo lograron. La Ampa acabó engrosando la Plataforma contra los locales de apuestas de Madrid, un movimiento vecinal que cada vez ha ido congregando a más colectivos. Además, el líder del PSOE en el Ayuntamiento, Pepu Hernández, y de Unidas Podemos en la Comunidad, Isa Serra, mostraron su apoyo a la iniciativa del Miguel Servet y coincidieron en señalar que el impacto de las salas de apuestas está siendo mayor en los distritos menos favorecidos. Ahora, el siguiente paso es llegar a 50.000 firmas y dirigirlas tanto al Consistorio como al Ejecutivo regional para que adopten medidas. O mejor dicho, medidas más efectivas. Porque, en su opinión, la norma aprobada en mayo que fija en cien metros de separación entre colegios y locales se quedan en «nada». «Nosotros no decimos cuál tiene que ser la distancia ideal. Pero por lo menos debería ser un kilómetro, que no estén con los colegios puerta con puerta», concluye López.