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Carmona: “Cualquiera en mi lugar hubiera hecho lo mismo”

Tras correr detrás de un presunto maltratador que había robado el móvil a su ex pareja, acabaron a golpes

  • El ex concejal Antonio Miguel Carmona /EFE
    El ex concejal Antonio Miguel Carmona /EFE

Tiempo de lectura 2 min.

19 de julio de 2019. 20:04h

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J.V. Echagüelarazon.es 19/7/2019

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Afirma que los sucesos ocurridos la noche del pasado jueves le sirvieron para recordar su intenso entrenamiento militar, el mismo que le valió su puesto como teniente en la reserva del Ejército del Aire. Y, aunque lo dice con cierto humor, no habla en broma. Fue ese mismo instinto castrense el que le guió a la hora de reducir a un presunto maltratador y proteger a la ex novia de éste. Afortunadamente, con final feliz. Y, por encima de todo, con la certeza de que «cualquier otro en mi lugar hubiera hecho lo mismo».

Los hechos tuvieron lugar sobre las 22:30 horas de la noche, mientras Antonio Miguel Carmona, ex edil del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, cenaba con el humorista Pedro Ruiz en Rafa, situado en la calle Narváez, uno de los restaurantes con más solera de todo el distrito de Retiro. «Somos muy amigos desde hace mucho tiempo. Estábamos allí apaciblemente, y también se pasó a saludarnos Miguel Ángel Revilla, el presidente de Cantabria, que estuvo con nosotros por espacio de quince minutos», recuerda Carmona a LA RAZÓN.

El propio Pedro Ruiz dio a conocer los hechos a través de su cuenta de Twitter y, después, fueron confirmados por Carmona a este diario. Al poco de irse Miguel Ángel Revilla, «vimos a un chico salir corriendo y, tras él, una joven que decía que era su ex novia, que le había pegado y que le había quitado el móvil», afirma el ex concejal. No pasó un segundo hasta que Carmona se levantó de la mesa y comenzó a perseguir al presunto agresor, un joven, según Pedro Ruiz, de «pelo afro, fuerte y velocísimo». Junto al político iba el aparcacoches del restaurante.

Carrera de diez minutos

«Había muchísima gente. Fue como un eslalon: tropecé con varias personas, a las que aprovecho para pedir disculpas», relata. Según calcula, la persecución se prolongó unos 10 minutos hasta que dio con el hombre. Es ahí, dice Carmona, donde «entra en una zona oscura» que prefiere no recordar. Sí que reconoce que le quitó a este individuo el móvil que había sustraído previamente a su ex y que en principio también le arrebató el suyo al propio agresor, aunque después se lo devolvió. Sin embargo, Ruiz afirma que la situación acabó a golpes, y que, a su regreso, Carmona apareció muy fatigado, sudoroso y con la mano hinchada. De hecho, tuvo que ser atendido por los camareros del restaurante con agua oxigenada. «Sobre todo, lo que tengo son agujetas», dice el político, que no descarta que el hombre pueda interponer ahora una denuncia contra él.

«Cuando llegué de nuevo al restaurante, todo el mundo estaba de pie, felicitándome. La chica seguía con ellos y la estuvimos consolando. Le devolví el móvil y me abrazó». La joven aseguró a Pedro Ruiz, con el que estuvo todo el tiempo que duró la persecución, que sobre el individuo pesaba una orden de alejamiento por malos tratos. Una orden, como se pudo constatar, que fue quebrantada.

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