El hallazgo de Cervantes, en el Museo de Historia

El pasado 17 de marzo, los investigadores que durante un año rastrearon el convento de las Trinitarias en busca de los restos de Cervantes resolvieron con éxito un misterio de casi cuatro siglos. «No tenemos la certeza matemática, pero estamos convencidos de que entre estos fragmentos tenemos algo del autor de El Quijote». Francisco Etxeberria confirmaba así el hallazgo, que llegó tras analizar los restos en una de las fosas localizadas –la número 32, en concreto– en el suelo de la cripta del templo.

Al margen de honrar al mayor escritor español de la historia, el proyecto siempre se concibió, tanto entre los investigadores como en el Ayuntamiento de la capital, como un elemento del que poder obtener un rendimiento cultural, turístico y económico. En este contexto, el Consistorio y el Arzobispado iniciaron hace semanas conversaciones en torno a las iniciativas con las que explotar todo lo que Cervantes representa. La primera de estas actuaciones vivirá su puesta de largo la próxima semana. Se trata de una exposición que se inaugurará el miércoles 22 de abril en el Museo de Historia de Madrid. La elección de la fecha no es ni mucho menos casual: justo el día en el que murió el escritor hace 399 años, un día antes de ser enterrado en Las Trinitarias. Se convertirá así en el primero de los actos con los que el jueves 23 se celebrará el Día del Libro, en el que también tiene lugar en Alcalá de Henares la entrega del Premio Cervantes.

Esta exposición ha sido posible gracias al esfuerzo que se realizó desde el principio por documentar gráficamente cada una de las etapas de búsqueda y análisis. En este apartado, la muestra estará capitaneada por el cineasta Javier Balaguer, candidato al Goya al mejor director novel por la película «Solo mía». Además de que sus imágenes formarán parte de la investigación, está previsto que el trabajo de Balaguer durante las cinco semanas en las que filmó el día a día de los investigadores termine convirtiéndose en un documental. Además de por Balaguer, la exposición ha sido supervisada por el historiador Francisco José Marín Perellón, que se incorporó a los trabajos dirigidos por la Sociedad Aranzadi en la última etapa. El trabajo de Marín Perellón en los archivos municipales y en los pertencientes a las religiosas terminó resultando clave para atribuir los restos hallados por los arqueólogos al escritor alcalaíno. El tercer pilar de la muestra que albergará el Museo de Historia de la ciudad ha sido la experiencia de Gonzalo Tapia, ingeniero topógrafo y experto en modelado 3D.

La exposición mostrará a través de vídeos y de paneles de grandes dimensiones con imágenes e infografías cómo se desarrollaron los trabajos de investigación, tanto en la etapa en la que se trazó un mapa tridimensional de las anomalías del convento compatibles con enterramientos como de la posterior labor arqueológica y forense. No se ha podido contar para esta exposición con ningún objeto ni resto óseo ya que los permisos otorgados por el Arzobispado impiden que estos hallazgos salgan de los muros de las Trinitarias. De momento, y a la espera de que se decida si se procede a un examen de ADN de los restos de la «fosa 32», todos los elementos hallados en la cripta se encuentran en cajas en la zona de clausura del convento custodiadas por las monjas.

Entre los paneles que se exhibirán destacan los que muestran imágenes de la reducción de huesos vinculados con Cervantes, así como en los que se exponen los hallazgos relativos a cómo era la vida en el siglo XVI a través de los tejidos analizados por los expertos del Museo del Traje. Se ha podido constatar, y así se exhibirá, la presencia de camisas, lazos y zapatos. Habrá también imágenes que han llamado la atención de los investigadores como un bote medicinal hallado casi intacto –se encontraba dentro de otro envase de plomo que le ha protegido del aire y de la humedad durante 400 años– en el nicho del hijo de un militar de la época. Incluye asimismo imágenes en primer plano de las momias encontradas, muchas de niños momificados naturalmente por las condiciones ambientales. También habrá un espacio dedicado a las curiosidades y al trabajo efectuado con el georradar.