Joyerías: objetivo de los atracadores cada 48 horas

En lo que va de año el gremio ha sufrido 30 robos, el último ayer en Velázquez. En 2012 contabilizaron 240 asaltos

Una tienda de «compro oro» en la calle Velázquez fue ayer el último blanco de los atracadores. En este caso el propietario del comercio respondió al asalto a tiros
Una tienda de «compro oro» en la calle Velázquez fue ayer el último blanco de los atracadores. En este caso el propietario del comercio respondió al asalto a tiros

De poco sirven los cada vez más sofisticados sistemas de alarma, el incremento de la presencia policial en las calles, el doble muro para evitar los butrones o los barrotes metálicos para frustrar alunizajes.

De poco sirven los cada vez más sofisticados sistemas de alarma, el incremento de la presencia policial en las calles, el doble muro para evitar los butrones o los barrotes metálicos para frustrar alunizajes. Las joyerías, los talleres de joyería y los populares «compro oro» siguen siendo el blanco preferido por los delincuentes, a prueba de modas pasajeras. 2012 cerró la lista de asaltos a joyerías con uno de los peores datos de la historia para el Gremio de Joyeros, Relojeros y Plateros de Madrid: cerca de 240 robos o tentativas en toda la región, según el conteo de la asociación. Pero el año que acaba de comenzar no tiene visos de mejorar la última cifra. Sólo en lo que llevamos de año ya se han producido una treintena de robos, 22 el pasado mes de enero y ocho en febrero, sin contar con el atraco de ayer en el barrio de Salamanca.

El método más empleado es el butrón (hasta 96 se produjeron en año pasado), dejando a un lado los escandalosos alunizajes, a la vista de incómodos testigos. Es mucho más eficaz para el delincuente, porque la cuantía de lo sustraido es mucho mayor, teniendo en cuenta que no tienen tanta prisa por irse como en un alunizaje o atraco.

Más violentos

Aunque el dato de 2012 es alarmante, lo cierto es que ha descendido ligeramente, en «cerca de una veintena», con respecto al de 2011, según el presidente del Gremio, Armando Rodríguez. «Sin embargo, han hecho mucho más daño económicamente», reconoce. Además, el hecho de ser el butrón un robo con fuerza y no con violencia (atracos), los exime de mucha más responsabilidad de cara a la Justicia. Las leyes, precisamente, son el quid de cuestión de todo este problema, según Rodríguez. «Hasta que no se reforme la Ley de Enjuiciamiento Criminal y los fallos que hay en el sistema judicial vamos a seguir siendo el país preferido por las bandas organizadas, que se aprovechan de las deficiencias de nuestro sistema».

Las reuniones con Delegación del Gobierno en Madrid también son un parche, según el secretario general, porque lo único que puede hacer la institución dirigida por Cristina Cifuentes es incrementar la presencia policial en las calles o cerca de estos comercios, como ya ha hecho. «La Policía no puede más, demasiado hace deteniendo siempre a las mismas personas para que les vuelvan a dejar en la calle». «No hay derecho a que una persona que se gana la vida de forma honrada le entren a robar y por defenderse ahora esté metida en un problema, que ya veremos como acaba, mientras que el «Niño Sáez» –un experto butronero que fue detenido el miércoles pasado mientras intentaba entrar en una joyería de Ciudad Lineal–, con 43 antecedentes, ya está en su casa preparando el siguiente golpe». Entre la crisis y esta amenaza continua, muchos joyeros han echado el cierre definitivo a sus negocios.