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Los mapaches se convierten en una peligrosa plaga en Madrid

En 2018 han sido capturados 107 ejemplares, frente a los 85 del año pasado

  • Las primeras parejas de mapaches se detectaron en Rivas en 2003
    Las primeras parejas de mapaches se detectaron en Rivas en 2003 /

    Efe

Tiempo de lectura 4 min.

12 de febrero de 2019. 17:36h

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Nuria Platón 12/2/2019

Es curioso que “Isidro”, la mascota de Metro de Madrid, sea un mapache, teniendo en cuenta que este animal no es endémico de la Comunidad y, además, el número de ejemplares ha crecido en los últimos quince años hasta convertirse en una plaga que, cada año, hay que controlar más. Desde las primeras parejas que se detectaron en libertad en Rivas Vaciamadrid en 2003, se cree que por ser mascotas ilegales, hasta ahora, se ha pasado de tomar a este mamífero como casi un animal de compañía a perseguir su propagación por los daños en la fauna y flora autóctonas, así como la transmisión de enfermedades.

Casi a la vez que Metro de Madrid lanzaba una amplia campaña de merchandising con el simpático “Isidro” en formato peluche, taza o llavero, el Ministerio de Medio Ambiente incluía al mapache en el listado de especies exóticas invasoras, prohibiendo así su posesión (incluso como mascota), transporte, tráfico y comercio. Así, pese a que ya en 2007 se habían perseguido los ejemplares sueltos en el Parque Regional del Sureste, desde 2014 la Comunidad de Madrid realiza acciones específicas de control de esta especie, así como de otras que no pertenecen al hábitat madrileño, para reducir sus poblaciones y mitigar sus efectos en la naturaleza, en otras especies o en las actividades humanas.

Según explican desde la Consejería de Medio Ambiente, la presencia de ejemplares de este tipo de especies en el medio natural (y en su caso, también en el medio urbano) genera problemas de gran importancia por el riesgo que suponen para la salud de las personas y de la fauna ante la posibilidad de trasmisión de enfermedades; para la seguridad de las personas y de las infraestructuras por desprendimiento de nidos o ramas; para la conservación de especies silvestres autóctonas con las que compiten por el hábitat, el refugio o la alimentación y para la economía por sus afecciones a la agricultura.

En el caso concreto del mapache y para evitar su invasión se han realizado numerosas campañas anuales de trampeo selectivo para captura de ejemplares con un resultado en progresión aritmética, puesto que se reproducen con gran rapidez. En 2015, el número de capturas ascendió a 73, en 2016 este valor se incrementó hasta los 85 ejemplares, cifra que se ha vuelto a alcanzar en 2017. En 2018 han sido capturados 107 ejemplares. El número de mapaches capturados en las 12 campañas efectuadas hasta 2018 ha sido de 814 ejemplares. Para proteger a la fauna autóctona estos animales deben trasladarse a lugares cerrados y adaptados a sus necesidades, o bien ser sacrificados.

Asimismo, también se ha realizado la revisión de todos los cursos fluviales en los que se han recibido comunicaciones de presencia de mapaches y se han analizado muestras biológicas para la detección de diferentes enfermedades, destacando el análisis de la presencia de tuberculosis, con respuesta negativa, así como el análisis de muestras de heces, pelo y músculo para la detección de diversas zoonosis, en los que esporádicamente se ha detectado la presencia del parásito causante de la toxoplasmosis.

Es por ello que la Comunidad de Madrid advierte de que el mapache no es un animal de compañía sino un animal silvestre y una especie invasora. Asimismo, el mapache puede llegar a atacar al hombre y ser portador de la rabia, por lo que tampoco se recomienda como mascota para tener en el domicilio.

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