Política

La polémica convivencia de Gallardón y Álvarez del Manzano

Álvarez del Manzano convivió diez meses con su sustituto, Gallardón
Álvarez del Manzano convivió diez meses con su sustituto, Gallardón

Madrid- Cuando Mariano Rajoy escoja candidato para la Alcaldía de Madrid, Ana Botella tendrá que convivir con él o ella hasta que llegue el momento de votar. Ese tiempo, que puede ser de un mes o de ocho, coincide con la despedida de la alcaldesa que, además, en los próximos meses tendrá por fin el placer de recoger los frutos de su gestión económica, inaugurando las obras en las que, por fin, ha podido invertir este año. Sin embargo, al corte de la cinta acudirá muy posiblemente un invitado incómodo: el aspirante a sustituirla, lo que amargará lo que la regidora espera que sea una dulce salida.

Basta remontarse al año 2002 cuando, en apenas una semana, Alberto Ruiz-Gallardón pasó de pedir repetir como presidente regional a ser anunciado como próximo candidato a alcalde, sustituyendo a José María Álvarez del Manzano, que todavía tenía por delante diez meses de mandato. En los siguientes meses, Álvarez del Manzano pasó de pedir que no hubiese «purga» entre sus colaboradores y dejar las «manos libres» a su sucesor a la hora de elaborar los presupuestos, a tener que rectificar a Gallardón cuando «vendía» cómo iba a modernizar Madrid – «ya es moderna», decía el alcalde– o a la futura concejala de Cultura, Alicia Moreno, que decía que Madrid no era un referente cultural. Incluso tuvo que ver cómo el todavía presidente regional se plantaba en la inauguración del túnel de María de Molina, una obra puramente municipal. Cuentan que, Gallardón, nada más pisar la Casa de la Villa, ordenó arrancar las viejas cortinas de terciopelo.