El comité de Lipasam ofrece «saltarse» la huelga y «encerrarse» a negociar ya

El domingo es la fecha límite para el acuerdo. La Junta dictará los servicios mínimos

A cinco días para que se inicie la anunciada huelga de recogida de basura de Lipasam, el comité de empresa ha hablado más claro que nunca. Y su propuesta viene cargada de coherencia: si el más que probable final será un acuerdo tras un «maratón» negociador, ¿por qué no «saltarse» el molesto paso de dejar la ciudad sembrada de residuos? De paso, esquivarían también el «bocado» a la nómina de enero.

Los antecedentes de episodios similares en el seno municipal hacen presuponer el siguiente guión: huelga-radicalización de las posturas-acuerdo tras una larga negociación y desconvocatoria del paro. Sabiendo esto, el representante de los trabajadores, Antonio Bazo, ejerció de oráculo y vaticinó que «si más tarde o más temprano terminaremos encerrados en el Ayuntamiento para negociar hasta encontrar un acuerdo, ¿por qué no hacerlo ya?». Una oferta que, por otra parte, no hace sino reforzar la predisposición al diálogo que ha mantenido el Ayuntamiento desde el inicio del conflicto.

La mano tendida llegó tras culminar sin consenso la reunión mantenida entre empresa y trabajadores en la Delegación provincial de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo para cerrar los servicios mínimos. Finalmente será la Junta la que decida. Bazo defendió la propuesta de fijarlos en el 15% la primera semana frente al inamovible 40% marcado por el Gobierno local. Prueba de que, pese a las manifestaciones públicas y llamamientos al diálogo, las diferencias continúan siendo abismales.

El Ayuntamiento insistió en que «no se ha dejado de negociar» pero reclamó la necesidad de manejar alternativas «viables» y «ajustadas a la realidad». Además, insiste en el cariz político del paro. Bazo discrepa: «Si lo hacemos perderemos todos: la ciudad ve dañada su imagen, los trabajadores pierden dinero y los ciudadanos sólo sufren contratiempos. Hasta el domingo a las once de la noche estamos abiertos a negociar y sabemos que tenemos que ceder en algo, pero ellos también».

Los trabajadores pretenden reformular la aplicación de la reducción salarial del 5%, así como la implantación de la jornada laboral de 37,5 horas semanales. En el cruce de reproches, también intervino el PSOE, a través su concejal Juan Carlos Cabrera, quien exigió al Gobierno que abandone la «intransigencia en la que está instalado» al censurarle que adoptara la ampliación de horas de modo «unilateral». Una acusación que la delegada de Hsevilla- A cinco días para que se inicie la anunciada huelga de recogida de basura de Lipasam, el comité de empresa ha hablado más claro que nunca. Y su propuesta viene cargada de coherencia: si el más que probable final será un acuerdo tras un «maratón» negociador, ¿por qué no «saltarse» el molesto paso de dejar la ciudad sembrada de residuos? De paso, esquivarían también el «bocado» a la nómina de enero.

Los antecedentes de episodios similares en el seno municipal hacen presuponer el siguiente guión: huelga-radicalización de las posturas-acuerdo tras una larga negociación y desconvocatoria del paro. Sabiendo esto, el representante de los trabajadores, Antonio Bazo, ejerció de oráculo y vaticinó que «si más tarde o más temprano terminaremos encerrados en el Ayuntamiento para negociar hasta encontrar un acuerdo, ¿por qué no hacerlo ya?». Una oferta que, por otra parte, no hace sino reforzar la predisposición al diálogo que ha mantenido el Ayuntamiento desde el inicio del conflicto.

La mano tendida llegó tras culminar sin consenso la reunión mantenida entre empresa y trabajadores en la Delegación provincial de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo para cerrar los servicios mínimos. Finalmente será la Junta la que decida. Bazo defendió la propuesta de fijarlos en el 15% la primera semana frente al inamovible 40% marcado por el Gobierno local. Prueba de que, pese a las manifestaciones públicas y llamamientos al diálogo, las diferencias continúan siendo abismales.

El Ayuntamiento insistió en que «no se ha dejado de negociar» pero reclamó la necesidad de manejar alternativas «viables» y «ajustadas a la realidad». Además, insiste en el cariz político del paro. Bazo discrepa: «Si lo hacemos perderemos todos: la ciudad ve dañada su imagen, los trabajadores pierden dinero y los ciudadanos sólo sufren contratiempos. Hasta el domingo a las once de la noche estamos abiertos a negociar y sabemos que tenemos que ceder en algo, pero ellos también».

Los trabajadores pretenden reformular la aplicación de la reducción salarial del 5%, así como la implantación de la jornada laboral de 37,5 horas semanales. En el cruce de reproches, también intervino el PSOE, a través su concejal Juan Carlos Cabrera, quien exigió al Gobierno que abandone la «intransigencia en la que está instalado» al censurarle que adoptara la ampliación de horas de modo «unilateral». Una acusación que la delegada de Hacienda, Asunción Fley, afeó a los socialistas: «No es momento de críticas por parte del PSOE, que lo que tiene que hacer es apoyar y arrimar el hombro» y mantuvo que «en todo momento se ha seguido una línea de diálogo».

Llamadas vacías si finalmente el próximo lunes los contenedores amanecen saturados de basura y los sevillanos tienen que revivir estampas vergonzantes como las que estos días se han visto en El Coronil o Granada.

acienda, Asunción Fley, afeó a los socialistas: «No es momento de críticas por parte del PSOE, que lo que tiene que hacer es apoyar y arrimar el hombro» y mantuvo que «en todo momento se ha seguido una línea de diálogo».

Llamadas vacías si finalmente el próximo lunes los contenedores amanecen saturados de basura y los sevillanos tienen que revivir estampas vergonzantes como las que estos días se han visto en El Coronil o Granada.