The One: la mansión más cara del mundo con discoteca, bolera, salón de belleza y cuatro piscinas

Esta mansión de 9.300 metros cuadrados ubicada en el carismático barrio de Bel-Air en Los Ángeles, está a la venta por más de 450 millones de euros.

The One es la casa más cara de Estados Unidos. Esta mansión de 9.300 metros cuadrados ubicada en el carismático barrio de Bel-Air en Los Ángeles, está a la venta por más de 450 millones de euros. Su precio se anunció en 2015 y el promotor quería ponerla a la venta mucho antes, pero algunos problemas de financiación y de licencias han retrasado la construcción del inmueble más tiempo del estipulado. Conocemos que es lo que hace tan especial a una de las mansiones más lujosas del mundo entero.

Hace siete años, en 2013, comenzó su construcción a cargo del millonario Nile Miami, productor de cine reconvertido en promotor. El arquitecto Paul McClean se encargó del diseño. Puede que te suene porque este prestigioso arquitecto ha trabajado en exclusivos proyectos como el hogar Beyonce y Jay-Z en Bel-Air. Paul diseñó The One disponiendo de todo lo necesario para que al exclusivo huésped no le falte de nada.

Antes de entrar en las bondades del interior de la mansión (que no las conoce nadie más que los constructores y los potenciales compradores), te contaremos las asombrosas estancias que posee y que no se suelen ver anexas a las casas. Cuenta con discoteca, cuatro piscinas, una bolera y vistas de 360 grados del sur de California. Además, cuenta con veinte habitaciones, más de una veinte baños y muchas, sala de cine, jacuzzi o gimnasio, salón de belleza, casino, cinco ascensores interiores o un garaje con 30 plazas de aparcamiento. El relax, la diversión y la desconexión están garantizadas.

“Cuando tienes algo que es tan único como la Mona Lisa, puedes pedir lo que quieras. Cuando se inició la casa, no tenía mucha base para pedir 500 millones de dólares; ahora hay tantas ventas de tres dígitos en Los Ángeles y en el mundo que el precio de venta ya no es irrazonable, admite Nile en una entrevista.

El problema en el que se encuentra el promotor es que al desarrollar megamansiones sin un comprador concreto, es difícil predecir el gusto y las tendencias cambiantes por el lujo, con lo que el segmento de posibles compradores se estrecha con el tiempo. Aún así, Nile ha ya anunciado que cuenta con una lista de posible clientes muy interesados. Y es que, ¿quién no iba a querer vivir en la mansión más cara del mundo?