Este mono sabe lo que estás pensando

Reflexivo o soñando despierto. La imagen de un chimpancé ensimismado es un interrogante para nosotros mismos

Un chimpancé pintado sobre un muro de un edificio cercano a Gran Vía
Un chimpancé pintado sobre un muro de un edificio cercano a Gran VíaGran Vía

Bueno, punto uno. No es un mono. Es un chimpancé. En realidad los humanos tendemos a uniformizar todo para digerirlo mentalmente mejor. Así que, para nosotros, es un «mono». Un simio que piensa... O, como dirían algunos supremacistas humanos, parece pensar. Su imagen en una calle cercana a la Gran Vía madrileña nos asalta y, hasta cierto punto, quizá nos incomoda con su «humanidad». Es posible que tenga eso que algunos zoólogos (perdón a los animalistas) llaman «pensamientos internos». Nosotros lo llamamos también reflexión. Algo muy humano. Al menos en algunos humanos.

No tiene que ser algo profundo, de relevante intensidad. Podría tratarse de cómo resolver un problema práctico: si utilizar un palo para asaltar el termitero o valorar las posibilidades que se tienen de ser aceptado por el sexo contrario... A buen seguro probablemente ha estado pensando en la solución durante un tiempo. Ese mono capitalino ensimismado es muy humano. Tanto como uno real con el que Usted podría cruzar la mirada en el Zoo (suponiendo que vaya Usted a un Zoo). Quizá allí, tras las rejas o en el foso, cuando le mire, cuando crucen sus miradas, él piense algo sobre Usted, humano. ¿Algo bueno? No seamos malpensados, al fin y al cabo es un simio. Será algo plano. Sin carga sentimental, sin animadversión, sin resentimiento. Pero volvamos almonodelapared. Decididamente tiene una imagen trascendente. Con su mano sosteniendo el mentón, con sus ojos semicerrados, esa mirada perdida... Parece confiable. Aunque no se haga ilusiones ni fabule sobre una posible conexión con el simio. Igual está pesando en comer o le tiene miedo. Bueno, igual Usted también está pensando en lo mismo.

O soñando despierto. El mono, no Usted, que eso estamos seguros que acostumbra a hacerlo. Esta es una posibilidad que, como aseguran los primatólogos, sabemos que existe. Punto en común. Otro.

Pensamientos internos y sueños despierto. El mono -perdón-, chimpancé, de la Gran Vía sin duda no nos quitará el sueño, pero nos hará pensar. Igual nosotros a él también. Pero ahí llevamos ventaja. Lo pintó un humano.