Dos años de Almeida como alcalde: así se ha vivido desde dentro

Sus concejales relatan a LA RAZÓN lo que ha supuesto trabajar con él en una época en la que Madrid ha vivido su peor crisis

José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid.
José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid.Cristina Bejarano La Razón

Sábado, 15 de junio de 2019. José Luis Martínez-Almeida sale del hemiciclo de Cibeles investido alcalde de Madrid, tras sumar los 15 ediles del PP más 11 de Cs y cuatro de Vox. El «carmenismo» sufrió su victoria más amarga: 19 escaños que certificaron el retiro de la vida política de la entonces alcaldesa. Todas las lupas escrutaron entonces a aquel abogado del Estado, «aguirrista» declarado, implacable en la oposición a Carmena y de modesta trayectoria en lo que a la gestión se refería. Sobre todo, teniendo en cuenta su nuevo destino: una de las ciudades más pobladas de Europa.

El calendario señala que han transcurrido 730 días desde aquel 15 de junio. Dos años que a nadie le han parecido tales. No solo porque cualquier sombra de duda sobre el alcalde se ha despejado; también porque su figura se ha agrandado después de que la capital sufriera dos episodios que no formaban parte del guion de 2019: una crisis sanitaria que ya ha dejado más de 24.000 fallecidos y un temporal catastrófico inédito en casi un siglo. Si eso supone forzosamente un desgaste, Martínez-Almeida no lo ha notado.

«En los momentos más duros de la pandemia podía llamarnos cinco o seis veces diarias», recuerda Inmaculada Sanz, concejal de Seguridad y Emergencias, portavoz del Ayuntamiento y directora de la campaña electoral de 2019. «Su preocupación era que todo el personal contara con el material adecuado, preguntaba cómo se encontraba el personal del Samur... Quería estar con ellos, en esas calles desoladas en las que solo se oían sirenas. Y ellos lo han agradecido mucho, porque entendían que era el primero que tenía que estar allí. En nuestra Área hemos vivido momentos de sufrimiento. Y solo puedo agradecerle su apoyo», añade Sanz.

En lo que respecta a su Área, Sanz recuerda que, hace dos años, se encontraron con un personal «muy abandonado» y una Policía Municipal «totalmente agraviada por el anterior Gobierno, que cuestionaba sus actuaciones en lugar de respaldarlas». Hay un punto que, al menos a día de hoy, ve difícil que puedan solucionar: aumentar el número de efectivos hasta los 7.000. Una cifra que podría lograrse si el Gobierno central accede a cambiar las condiciones de la tasa de reposición. «La crisis sanitaria ha provocado el retraso de algunas prioridades, pero en la oposición teníamos muy estudiados nuestros objetivos: las cámaras de seguridad, la lucha contra la okupación, la venta ambulante ilegal...», detalla.

«Almeida es como se le ve. Esa sensatez, esa empatía, ese lenguaje que le sitúa al mismo nivel que los madrileños... Todo eso ha provocado que muchas personas que no lo votaron han visto ahora que está a su altura », asegura Andrea Levy, delegada del Área de Cultura, Turismo y Deportes. «Esa vitalidad y alegría es la misma que demostraba cuando visitaba Mercamadrid, a las cajeras de supermercado o a las enfermeras de Ifema. Es muy cercano y sabe escuchar cuando tienes un problema. ¿Cómo no íbamos a dar nosotros el cien por cien? Nos ha contagiado ese espíritu de ’'hay que salir adelante’'».

El gran reto en Cultura, señala Levy, ha sido recuperar las programaciones artísticas. «Teníamos que reforzar la identidad cultural de Madrid, pero a su vez materializar el lema de ’'cultura segura’'. Ha sido una época que hemos vivido con impotencia, porque hay proyectos que no hemos podido materializar. Pero también la hemos vivido con entusiasmo, con la responsabilidad de lo debíamos ponernos las pilas y pensar en lo que el sector nos reclamaba». ¿El resultado? «Pese a las adversidades, Madrid es la gran capital europea, gracias a esa colaboración público-privada». Sin olvidar el turismo: la recuperación del mercado internacional se antoja ahora mismo clave.

«Ya le conocíamos del grupo. Nos pusimos de su lado para que fuera portavoz municipal y, después, le apoyamos para que Pablo Casado le eligiera como candidato. Pero esas posibilidades se han visto superadas. Lo ha dado todo en momentos tan difíciles como la pandemia y Filomena. Se ve por el cariño que recibe cuando pasea: uno puede criticarle pero se hace foto con trescientos», dice por su parte Paloma García Romero, delegada de Obras y Equipamientos. Reconoce que, «pese a que llevo unos cuantos años en política, no es normal ver algo así. Se ha ganado a la gente por su esfuerzo y sacrificio. Y por ser uno más». Sin olvidar que «es una persona que se exige a sí mismo y a los demás. Si te despistas y te tiene que echar una bronca lo hace. Pero te lo hace todo más fácil».

No todo se gana con la mera simpatía. Si los madrileños están contentos con él, se debe a su gestión. «La gente quiere ver su ciudad limpia, asfaltada, cuidada... Los vecinos pagan impuestos y quieren eficiencia a cambio», añade. Y lo cierto es que el Ayuntamiento «en ningún momento paró las obras en la vía pública». De todos los proyectos, la concejala señala la importancia del de Plaza de España, «unas obras que nos encontramos adjudicadas pero paralizadas», así como la «cubrición de la M-30». Y, por supuesto, el «microurbanismo»: pequeñas actuaciones como los miradores verdes de Vallecas, que suponen mejoras en la vida de los vecinos.

Engracia Hidalgo, concejala de Hacienda y Personal, explica la «suerte» que ha tenido de trabajar con alguien como el edil, «inteligente, sencillo y que tiene esa cualidad que debe lucir un alcalde: se acerca a la gente». Todo eso teniendo en cuenta que «han sido dos años francamente duros para todo el mundo». Y su departamento ha tenido que afrontar modificaciones en los gastos que no estaban previstas. «En un año normal, tienes los presupuestos y una hoja ruta. Pero este año no: gastos en comida para las Juntas de Distrito, el material de protección para Policía y Bomberos... Debíamos afrontar unas circunstancias excepcionales y teníamos que responder sí a sí. No había alternativa». Con todo, en ese camino, ha habido un respiro para los madrileños: una reducción de impuestos de 250 millones.

«Sus dotes de liderazgo no nos han sorprendido. Lideró el grupo municipal y la oposición a Carmena. Ahora, la gente ha conocido al Martínez-Almeida que ya conocíamos: su capacidad de gestión y el apoyo permanente a la hora de tomar decisiones», explica Borja Carabante, delegado de Medio Ambiente y Movilidad.

Carabante tiene bajo su responsabilidad la de insuflar nuevos aires a la capital: el cambio de Madrid Central a Madrid 360. «Cuando llegamos nos encontramos una política cortoplacista y limitada, centrada en un único distrito y en solo una fuente de contaminación. Ahora tendremos una estrategia más amplia e integral: las políticas de sostenibilidad inundarán todas las decisiones del Ayuntamiento», explica. ¿El objetivo? Cumplir este año con la normativa europea sobre los límites máximos de emisiones, algo que no sucede desde 2010.