El físico que ha transformado una lavandería de Malasaña en el templo del casete

Una tienda de cintas ubicada en la travesía de Conde Duque reivindica el mundo analógico frente al digital con una propuesta sostenible e independiente

La velocidad de nuestro tiempo se ha llevado por delante muchas de nuestras rutinas esenciales, actividades placenteras que antes considerábamos elementales y hoy, casi sin darnos cuenta, han quedado obsoletas en nuestra práctica diaria por el exceso de oferta y la vorágine de los días. Ahora escuchar música sin anuncios, apostando por un único álbum de un solo artista o grupo, sin que el sistema aleatorio de las plataformas digitales nos conduzca arbitrariamente a «canciones relacionadas», no es lo más habitual. Sin embargo, hay esperanza en lo analógico. Todavía quedan melómanos como Luis González Comendador que luchan por reconducir esta deriva.

El responsable y fundador de La Cassettería
El responsable y fundador de La Cassettería FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

Físico de formación, el actual gerente de La Cassettería en Malasaña fundó hace cinco años un sello discográfico independiente con la intención de dar visibilidad a grupos de música alternativa. Los espacios coworking fueron, durante la primera etapa, los escenarios donde desarrolló su vocación, aunque pronto comprendió que su idea pasaba por un lugar de encuentro entre románticos de la música. Así decidió abrir, en plena pandemia, una tienda de casetes hace poco más de un año. Ubicada en la travesía de Conde Duque, en Malasaña, La Cassettería no solo tiene a la venta un buen número de cintas de casete y videojuegos del mismo formato para consolas como Amstract o Msx. La antigua lavandería, cuya inscripción «Limpieza en seco» perdura en el rótulo del establecimiento, es la extensión física de la discográfica Ciudad Oasis.

Reportaje sobre la fiebre de los Cassettes.
Reportaje sobre la fiebre de los Cassettes. FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

Desde la propia tienda, donde se venden cintas de casete comerciales y se ofrece el servicio de grabación a particulares, distribuyen el producto musical del sello discográfico, fabrican formatos de casete en función de la demanda –de cincuenta en cincuenta como máximo, por las características de la máquina, importada del Reino Unido el año pasado– y exponen, como en un museo de música vintage, artículos tan preciados como la primera edición de un walkman Sony. Consciente de que el mercado anglosajón parte con ventaja sobre el nuestro –en España no hay proveedores, apenas cuenta con distribución y hasta el plástico retráctil hay que importarlo–, Luis se muestra muy optimista con respecto a la resurrección de las cintas de casete.

Los datos aportados por la consultora Nielsen en 2018, según los cuales el casete había tenido sus mejores ventas desde 2012 y el crecimiento se correspondía con un 74 por ciento en Estados Unidos y un 35 por ciento a nivel global, dan cuenta de esta nueva efervescencia. Luis sabe que la música nacional se suma a esta corriente, y prueba de ello es el último trabajo de la cantante Zahara, Puta, que ha visto la luz hace pocos meses en este formato. Exceptuando La Cassettería, no habrá muchos espacios en toda España que cuenten con este artículo. Por no hablar de artistas americanos como Justin Bieber, Selena Gomez o Taylor Swift, cuyos trabajos en formato casete también están disponibles en esta singularísima tienda de Malasaña.

No obstante, el romanticismo de Luis no acaba con el «revival» del formato y el rescate de viejas costumbres, sino que hay una apuesta clara por el desarrollo sostenible. La Cassettería recibe material relacionado con el casete con el objetivo del reciclaje. Cajas, cintas y carcasas pueden volver a lucir en las cintas gracias a la disposición de Luis, que ostenta un proyecto complejo, pero tiene las ideas claras.

Reportaje sobre la fiebre de los Cassettes.
Reportaje sobre la fiebre de los Cassettes. FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón