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Europa se encamina hacia la neutralidad climática

La presidenta de la Comisión Europea anuncia que en marzo de 2020 propondrán “la primera ley europea sobre el clima que hará irreversible la transición a la neutralidad climática”

U.N. climate change conference (COP25) in Madrid
European Commission President Ursula von der Leyen arrives to attend the U.N. climate change conference (COP25) in Madrid, Spain, December 2, 2019. REUTERS/Sergio PerezSERGIO PEREZReuters

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dejó ayer claro el objetivo que marcará su tiempo de presidencia durante la inauguración de la COP25, su primer acto oficial tras su nombramiento: «La UE será el primer continente climáticamente neutro –en emisiones netas– de aquí a 2050». Un objetivo ambicioso, aunque fuentes ecologistas aseguran que se podría hacer incluso antes, pero que en cualquier caso exige actuar ya.

«El Pacto Verde Europeo es la nueva estrategia europea de crecimiento. Reducirá las emisiones al tiempo que permitirá crear puestos de trabajo y mejorar nuestra calidad de vida. Para ello necesitamos inversiones en investigación, en innovación y en tecnologías ecológicas». Y para empezar un Plan de Inversiones para una Europa Sostenible, «con el que invertiremos un billón de euros a lo largo de la próxima década».

Von der Leyen también anunció que en marzo de 2020 van a proponer «la primera ley europea sobre el clima que hará irreversible la transición a la neutralidad climática. Esta ley contemplará la ampliación del comercio de emisiones a todos los sectores pertinentes, la energía limpia, asequible y segura, el impulso a la economía circular, la estrategia de la granja a la mesa y otra en materia de biodiversidad».

Aseguró que este pacto verde va a «crear nuevas oportunidades en todos los sectores, desde el transporte hasta la fiscalidad, desde los alimentos hasta la agricultura, desde la industria hasta las infraestructuras».

Ahora bien, recordó que esta transición la deben hacer todos los países europeos porque, de lo contrario, «no funcionará en absoluto». Algo clave, ya que aunque todo apunta a que la UE se encamina a aprobar entre el 12 y el 13 de diciembre la neutralidad de las emisiones netas en 2050, lo cierto es que también hay países que se muestran reticentes. Así, mientras la mayoría de países europeos han mostrado su decisión de trabajar con este objetivo, «Polonia, República Checa y Hungría no han adoptado todavía compromisos para 2050. El resto sí», manifestaron fuentes del Gobierno. De ahí que la propuesta de España pueda ayudar en este objetivo. Así nuestro país se ha marcado reducir una de cada tres toneladas de CO2 que generamos hoy para 2030. Eso supondría disminuir en un 20% las emisiones para 2030 respecto a 1990 o reducirlas un 33% respecto a las actuales. En esta línea, la UE quiere aumentar la reducción de emisiones en un 55% para 2030, cuando el objetivo actual es para 2040, y después un 100% en 2050.

En este sentido, el presidente Pedro Sánchez, aseveró ayer que España se va a «comprometer a alcanzar la neutralidad climática en 2050 y vamos a ir más allá de lo que la Comisión Europea nos exige en cuanto a la reducción de emisiones para 2030». Es decir, se logre o no este compromiso (todo apunta a que sí) España lo hará.

Con el fin de lograr que los tres países europeos citados den el paso, la presidenta de la Comisión Europea también aseveró que «con el Fondo de Transición Justa garantizaremos ayudas a aquellos que tengan que dar un paso más grande, para que así nadie se quede atrás». Un fondo que movilizará dinero público y privado y que contará con la ayuda del Banco Europeo de Inversiones. «Los europeos estamos preparados» para alcanzar las emisiones netas en 2050, aseveró, no sin antes asegurar en la cumbre del clima que «estamos dispuestos a contribuir con nuestro Pacto Europeo a un Pacto Verde Global».

Se trata, en definitiva, de lograr que la comunidad internacional asuma como propio este objetivo al que ya en la precumbre de Nueva York se comprometieron 66 países (entre los que se encuentran países europeos), así como 10 territorios y 102 ciudades según los datos facilitados por la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Es el caso de Chile. Tras recibir ayer el relevo del polaco Michal Kurtyka, la ministra de Medio Ambiente chilena, Carolina Schmidt, que preside la COP25, explicó que su país, «con todas las dificultades por las que pasa se compromete a la neutralidad –de las emisiones netas– en 2050, el cierre de todas las centrales de carbón a más tardar en el año 2040 y a un 100% de transporte público electromóvil» en ese mismo horizonte. En materia de silvicultura, Chile se ha comprometido a la recuperación de 200.000 hectáreas de bosques nativos al año en 2030, así como a reforestar otras 200.000 hectáreas de bosque con el fin de reducir las emisiones del sector forestal por degradación y deforestación en un 25% en 2030. Asimismo, también afirmó que acelerarán la «descarbonización de nuestras actividades productivas. Nos comprometemos por Ley».

¿Suficiente?

Pero, ¿es suficiente? No para los ecologistas ni para los jóvenes. «Pedimos más ambición a la UE. Tenemos que marcar unos objetivos al alza porque tenemos la tecnología y la capacidad. Así, WWF y otras ONG reclaman que la UE reduzca en un 65% las emisiones en 2030 respecto a las de 1990 y que sea neutra en emisiones netas en 2040», precisó Mar Asunción, de WWF. Unos retos difíciles de asumir de por sí, máxime si también se procede al «apagón nuclear» como es el caso en España. En cualquier caso solo se puede hacer cambiando ya de modelo energético. Y es que como recordó el secretario general de la ONU, António Guterres, «la COP25 ha de transmitir al mundo nuestro empeño de cambiar de rumbo. O ponemos fin a la adicción al carbón o todas las medidas en la lucha contra el cambio climático fracasarán», añadió.