Sociedad

Fraude de los chips: aparecen perros a nombre de protectoras que ni los conocen

Otro aspecto común en todas las denuncias es que todo se pagaba en negro

Fina Córdoba, presidenta de "Por un mundo ideal"
Fina Córdoba, presidenta de "Por un mundo ideal" La Razón

En algunas incluso hasta gatos, cuando no trabajan con felinos ni con otros animales

Un buen número de protectoras ha presentado denuncia en el Juzgado de Instrucción Número 6 de la Región de Murcia por el caso del fraude de los chips, después de que el Seprona les comunicase que existían numerosos perros a su nombre que ellos ni conocían.

Según consta en el procedimiento, al parecer la veterinaria Ana María Martinez Ferra, tras recibir un aviso del Colegio de Veterinarios de Murcia para quitarse de encima los microchips que había cobrado a diferentes propietarios registró “a toda prisa” muchos de ellos a nombres de diferentes protectoras de las que conocía sus datos.

Fina Córdoba de “Por un mundo ideal”, organización animalista que hoy día atiende a 175 perros abandonados a los que busca hogar, se encontró un día con la visita del Seprona que le reclamaba la documentación de una treintena de perros que habían sido puestos a su nombre por la veterinaria investigada.

“Un dia me apareció el Seprona en la protectora y me sale con un montón de perros que no eran míos, entre otras cosas porque nosotros solo ponemos el chip a nombre del adoptante cuando se van adoptados, y me aparecen un montón de perros que ni yo conocía, incluso gatos cuando nosotros no tenemos gatos en nuestras instalaciones”, matiza Fina Córdoba a LA RAZÓN.

Entre los perros registrados a nombre de esta protectora hay situaciones de las más variopintas. “Ninguno de esos perros que decían habían pasado por aquí, incluso de uno que se había muerto hace tres años que se llamaba Carlitos tenía su microchip otro perro puesto”, relata a este diario la responsable de “Por un mundo animal”.

Otro aspecto común en todas las denuncias en el procedimiento que se sigue contra la veterinaria murciana que presuntamente ponía chips a los perros pero no los registraba en ningún sitio, es que todo se pagaba en negro. “Esta veterinaria trabajaba en una clínica de Molina en la que nosotros íbamos, y me cobraba en negro porque decía que mejor que los dueños de la clínica no se enterasen”, matiza Córdoba. Los responsables de diferentes protectoras ubicadas en la Región de Murcia han tenido que declarar, primero ante el Seprona y luego ante el Juzgado de Instrucción para dar cuenta de los animales puestos a su nombre.

“Declaré por unas cuatro horas en el Seprona, lo comprobaron todo y vieron que no había animales, yo no sé dónde están todos esos perros a mi nombre”, matizan desde “Por un mundo ideal”.