El guardia civil Pardines, primer asesinado de ETA

El etarra Javier Echebarrieta le disparó un tiro en la cabeza, para luego rematarle con cuatro disparos más

Entierro del guardia civil José Pardines
Entierro del guardia civil José PardinesLa Razón

El etarra Echebarrieta junto a su compañero Iñaki Sarasqueta, el 7 de junio de 1968, viajaba en un Seat 850 por la Nacional I camino de Beasain. La pareja de tráfico de la Guardia Civil de Carreteras, los agentes José Pardines Arcay y su compañero Félix de Diego Martínez, tenían un puesto en la carretera local de Aduna, a la altura de Villabona (Guipúzcoa), kilómetro 446,70, al estar encargados del control del tráfico por ser una zona en obras. Los dos guardias ordenaban el tráfico cada uno en un extremo del tramo de carretera en obras.

A Pardines le llamó la atención un Seat 850 Coupé blanco con matrícula Z-73497. La matrícula le pareció sospechosa, pues les habían dado una alerta de un vehículo similar robado. Le dio el alto para pedir la documentación a los dos ocupantes. Mientras Pardines leía la documentación Echebarrieta y Sarasqueta salieron del coche. Javier Echebarrieta armado de una pistola con la que, sin mediar palabra, disparó un tiro en la cabeza a quemarropa al guardia civil, para luego rematarle con cuatro disparos más. Sarasqueta, años después manifestó: “Supongo que el guardia civil se dio cuenta de que la matrícula era falsa. Al menos, sospechó. Nos pidió la documentación y dio la vuelta al coche para comprobar. Txabi me dijo «Si lo descubre, lo mato»… Le contesté: «No hace falta, lo desarmamos y nos vamos»… Salimos del coche. El guardia civil nos daba la espalda. Estaba de cuclillas mirando el motor en la parte de atrás… Susurró: «Esto no coincide...». Txabi sacó la pistola y le disparó. Cayó boca arriba. Volvió a dispararle tres o cuatro tiros más en el pecho. Había tomado centraminas y quizá eso influyó. En cualquier caso fue un día aciago. Un error. Era un guardia civil anónimo, un pobre chaval. No había ninguna necesidad de que aquel hombre muriera”. Eran las 17:30. En aquellas fechas ETA todavía no había tomado la decisión de empezar a cometer asesinatos.

Javier Echebarrieta
Javier EchebarrietaLa Razón

En aquel momento pasaba por el lugar del atentado un camionero que se detuvo al oír los disparos pensando que había pinchado una rueda. Vio al guardia muerto tendido en la carretera. Se enfrentó a los asesinos, pero le encañonaron para luego darse a la fuga en el Seat 850. En su huida pasaron junto al compañero de Pardines que no se había dado cuenta de nada dada la distancia que les separaba. Informado el guardia civil de De Diego —quien en 1979 también murió asesinado por ETA— de lo ocurrido por el camionero que vio a Pardines muerto, y que se había lanzado con su camión tras los asesinos, dio el aviso y se puso en marcha un operativo para detener a los etarras. Poco después, ambos etarras fueron interceptados por las patrullas de la Guardia Civil cerca de Tolosa. En ese momento Javier Echebarrieta sacó la pistola y los agentes forcejearon con él para arrebatarle el arma. Al echar mano de una pistola Sarasqueta se produjo un tiroteo en el que Txabi resultó herido de gravedad. El etarra fue trasladado al hospital de Tolosa, donde finalmente falleció. Sarasqueta consiguió escapar inicialmente, pero fue detenido unas horas más tarde, en la madrugada del 8 de junio, en la iglesia de la localidad guipuzcoana de Régil, donde se había ocultado.

Lugar donde fue asesinado José Pardines, con su moto tirada en el suelo
Lugar donde fue asesinado José Pardines, con su moto tirada en el sueloLa Razón

Echebarrieta fue el autor material del primer asesinato de ETA y, también, fue el primer militante de ETA muerto por la Guardia Civil, lo que le convirtió en un icono del mundo etarra y de la izquierda abertzale. El aparato propagandista de ETA proclamó a los cuatro vientos que Echebarrieta había sido asesinado por la Guardia Civil. El 2 de agosto, en represalia, ETA asesinó al comisario de policía Melitón Manzanas, lo que provocó la aplicación el estado de excepción en el País Vasco. Cuando se cumplieron diez años estos sucesos ETA asesinó al sargento Acedo Panizo, uno de los integrantes del control en el que murió Echebarrieta. Durante algún tiempo hubo un busto de Echebarrieta en la plaza Urrechindorra, situada en el barrio bilbaíno de Ocharcoaga, hasta que fue retirado por el Ayuntamiento de Bilbao en septiembre de 2004, debido a las protestas de parte de la sociedad civil vasca.

DNI falso del etarra Javier Echebarrieta
DNI falso del etarra Javier EchebarrietaLa Razón

ETA, desde su fundación, optó por una estrategia de acción-reacción consistente en provocar mediante atentados una represión generalizada a todo el País Vasco por parte de las autoridades. La dirección de la banda quería obligar a la población de vascongadas a involucrarse en la «guerra revolucionaria» para lograr la independencia. Esta estrategia comenzó a aplicarse a partir de marzo de 1967, comenzando ETA a realizar atracos para financiarse y, así, poder comprar armamento, al tiempo que intensificaba su campaña de sabotajes y atentados contra ayuntamientos, sedes sindicales franquistas, monumentos de la dictadura o propiedades de personas a las que acusaban de colaborar con las Fuerzas de Orden Público. La radicalización resultante de esta creciente ola de violencia se hizo evidente muy pronto. Con motivo del Aberri Eguna de 1968, el asesino de Pardines, Javier Echebarrieta escribió que «para nadie es un secreto que difícilmente saldremos de 1968 sin algún muerto». José Antonio Pardines Arcay había nacido en Malpica de Bergantiños (La Coruña) en 1943. Era hijo y nieto de guardias civiles. Pardines, el mayor de tres hermanos, ingreso en la Benemérita en 1963 para hacer frente a las estrecheces económicas de su familia. Empezó su servicio en la localidad asturiana de Tudela Veguín hasta que, pocas semanas más tarde, solicitó ingresar en Tráfico, en la Comandancia Móvil de Madrid. Dos años más tarde, el 8 de enero de 1966, fue destinado en el Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de San Sebastián donde estuvo prestando servicio hasta su asesinato. Hoy casi nadie se quiere acordar del guardia José Antonio Pardines.

El guardia civil José Pardines
El guardia civil José PardinesLa Razón