El Mar Mediterráneo se queda sin sardinas

Los pescadores murcianos aseguran que se debe al exceso incontrolado de atunes

La Almadraba de La Azohía, Murcia
La Almadraba de La Azohía, Murcia FOTO: ©Gonzalo PÈrez Mata | Gonzalo Pérez Mata La Razón.

El equilibrio natural se ha roto. Los pescadores de sardina y boquerón de la Región de Murcia llevan mucho tiempo sin ver “ni una sardina” y “muy pocos boquerones” en las aguas de todo el Mediterráneo. El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Mazarrón, Manuel Sánchez, ha culpado a “la voracidad del atún rojo” del descenso de estas especies que, en el puerto de Mazarrón (Murcia), son unas de las capturas más apreciadas de sus aguas.

De hecho, Sánchez ha relatado a Europa Press que desde que la pesca de atún se ha concedido por licencia “a dos empresas pesqueras, hay muy pocos barcos atuneros”, en opinión del patrón mayor, esta situación ha hecho que el florecimiento de los túnidos en aguas mediterráneas “es incontrolado” lo que unido a su capacidad depredadora “están acabando con todos los caladeros de sardina y boquerón” de todo el Mediterráneo, “desde Gerona hasta Almería”.

Este cúmulo de circunstancias ha producido, según Manuel Sánchez, que “de las 200 o 300 cajas de sardinas y boquerón que capturaban” en aguas de Mazarrón “ahora no llegamos a ni una” se ha quejado amargamente este pescador dedicado a la pesca de cerco de estas especies.

El patrón mayor ha mostrado “su preocupación” por que los atunes “ya no salen al Atlántico, se quedan en el Mediterráneo permanentemente”. Entre los motivos de este cambio de ubicación, Sánchez piensa que pueden estar “la instalación de granjas de atunes que aseguran un suministro de alimentos para estos peces”.

Las medusas

Por otro lado, un equipo científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) y el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM, CSIC) ha publicado un trabajo en el que analizan los efectos de las proliferaciones de medusas, junto a la pesca y a factores ambientales en la disminución de la abundancia de la sardina y el boquerón en el Mediterráneo occidental.

Los investigadores achacan, entre otros motivos, que algunas especies de medusas se alimentan de larvas y huevos de otros peces. Además, estos durante episodios de “blooms” (afloraciones de algas marinas) consumen grandes cantidades de zooplancton, lo que supone una competencia por el alimento con las sardinas y boquerón.

Son varias las hipótesis que se han propuesto para explicar estos cambios, principalmente relacionadas con la pesca y la variabilidad climática y ambiental. La aparición, cada vez más frecuente, de “blooms” de medusas también se ha utilizado para explicar las fluctuaciones de sardinas y boquerón, aunque sin suficientes evidencias que lo demuestren.

Este nuevo trabajo, que publica la revista Estuarine Coastal and Shelf Science, analiza mediante modelos estadísticos una serie de datos de más de 10 años de abundancia de sardina y anchoa junto a información sobre los desembarques en puerto, diferentes índices climáticos e información sobre la aparición de blooms de medusas.

Los resultados muestran que la aparición de grandes floraciones de medusas, en combinación con otros factores ambientales, tiene efectos negativos tanto para la sardina como para la anchoa y son importantes para predecir la abundancia de los pequeños pelágicos en la zona de estudio.

Según ha explicado el investigador del Instituto Español Oceanográfico (IEO), José Carlos Baéz, “en este escenario, en el que se observan un cúmulo de impactos humanos y ambientales en el ecosistema, es necesario gestionar los recursos con especial precaución para garantizar su conservación”. En este sentido, ha comentado Báez “se hace necesario incluir el potencial efecto de las medusas en los modelos de evaluación de los stocks y tenerlo en cuenta a la hora de gestionar las pesquerías”.

Por su parte, la investigadora del ICM y coautora del trabajo, Marta Coll, ha asegurado que “es necesario adoptar una visión integrada del ecosistema marino para hacer una gestión adaptativa y proactiva de los recursos marinos y poder garantizar la pesca y sus beneficios socio-económicos”.

Finalmente, el patrón mayor “no descarta” que las medusas puedan causar un descenso de las poblaciones de sardina y boquerón, pero lo considera “poco probable, medusas ha habido mucho antes que atunes”.