Nada que objetar... pero
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Nada que objetar a que las pensiones tengan una importante subida a partir de este año y, especialmente, durante los próximos ejercicios, sobre todo porque no tardaré mucho en incorporarme a este colectivo, que cada vez es más numeroso y supone un coste más elevado. Por supuesto, nada que objetar a la equiparación de los sueldos de los miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil con las remuneraciones que perciben los componentes de las fuerzas del orden del País Vasco y Cataluña. Tampoco tengo nada que objetar a las previsibles subidas de los sueldos de los médicos y restantes trabajadores de la Sanidad pública, de los profesores de la Enseñanza pública y del resto de los muchos funcionarios de todo tipo que tenemos en España, porque estoy seguro de que en las próximas semanas se van a multiplicar las peticiones en este sentido. Nada que objetar a que se aumenten las inversiones y el dinero destinado a los servicios públicos esenciales, que deben estar garantizados y ser de calidad.

Nada que objetar a que haya una subida de las prestaciones por desempleo. Nada que objetar tampoco a que se cree una renta básica mínima para que los más desfavorecidos tengan ingresos.

Por supuesto, nada que objetar a que la Ley de Dependencia esté dotada con recursos suficientes. Nada que objetar a..., bueno tan solo un pequeño «pero»: ¿quién paga todo lo anterior, porque de algún lado tendrá que salir la «pasta»?