Cooperación, solidaridad y multilateralismo

Artículo de opinión de Carmen Montón, embajadora observadora permanente de España ante la OEA y ex ministra de Sanidad

52,000 casos de COVID-19 en Mumbai
Familiares plantan rosas en las tumbas de las víctimas de Covid-19 en el cementerio de Bada Qabrastan, en Mumbai (India)DIVYAKANT SOLANKIEFE

Vivimos en unos tiempos que apelan a la cooperación y la solidaridad. Todo lo que sucede en el otro lado del planeta nos concierne como si sucediera al otro lado de la calle, porque como dice Jane Goodall, el mayor peligro que nos depara el futuro es la apatía. Una cooperación y solidaridad que va más allá de nuestras fronteras. El Covid-19 no conoce aduanas y está golpeando duramente a todos y cada uno de los rincones del planeta. No dejará de hacerlo hasta que no se consiga una vacuna y su cobertura alcance a toda la población.

La interdependencia existente en este mundo globalizado nos demuestra que las respuestas individuales resultan insuficientes. Para superar el presente y los futuros desafíos que se presentarán son necesarias soluciones que pasan obligatoriamente por respuestas multilaterales. En este contexto inédito de pandemia, cobran mayor sentido y relevancia los organismos internacionales como valiosos instrumentos para unificar, coordinar y compartir políticas sanitarias y socioeconómicas entre las diferentes naciones.

En el ámbito de la salud, tanto la OMS como la Organización Panamericana de la Salud se han convertido en actores cotidianos principales e imprescindibles en la gestión y control del coronavirus. Sin embargo, sufren los ataques de los negacionistas o de los que apuestan por respuestas ya demostradas ineficaces basadas en el egoísmo. Además, se encuentran en claras dificultades financieras debido a demoras sin precedentes en las contribuciones de los estados miembros.

En un momento en que el derecho a la salud y las acciones de salud pública asociadas al mismo son centrales es tiempo de reforzar estos organismos, para poder adoptar medidas internacionalmente coordinadas de salud pública, a fin de ganar tiempo hasta que se consiga el desarrollo de una vacuna. Además de diseñar como base de la reconstrucción el fortalecimiento de los sistemas sanitarios.

Insisto, la urgencia y el calado de los retos sanitarios, y también socioeconómicos que de manera concatenada se superponen, obligan a pensar y actuar de forma cooperativa y solidaria, combinando la innovación con el aprovechamiento de los mecanismos ya existentes como son los organismos internacionales.

La puesta en común de todos los esfuerzos es más necesaria que nunca. Estamos aprendiendo duras lecciones con esta pandemia que nunca deberíamos olvidar a fin de construir nuevos modelos para la vida más justos, más sostenibles, más inclusivos.