Un paso adelante

Me gustó ver a Kamala Harris de blanco en su primer discurso oficial como vicepresidenta, como Shirley Chisholm, la primera mujer afroamerica que llegó al Congreso de Washington en 1968

Carolyn KasterAP

Cuando hace unos días publiqué una fotografía de Kamala Harris en Instagram con la leyenda «el mundo acaba de dar un paso adelante», además de unos cuantos comentarios positivos recibí otros muy críticos. ¿Por qué consideras un paso adelante que una mujer llegue a la vicepresidencia de un país? ¿Acaso no hay y ha habido presidentas en otros?

Bien, sí. Ha habido presidentas en distintos países y por fortuna, teniendo en cuenta que casi siempre parece que gestionan mejor, las sigue habiendo.

Pero, verán, Kamala Harris es mujer y negra. Y lleva rompiendo el techo de cristal al que se enfrentan infinidad de mujeres en su país durante toda su vida. Y ese país, no es cualquier país, sino Estados Unidos, donde el índice de racismo es absolutamente brutal.

Que esta política y abogada de 56 años sea la primera vicepresidenta de Estados Unidos supone, sin duda, un gran paso adelante. Por si fuera poco, Kamala Harris, antes de ser senadora –la segunda afroamericana y primera surasiática que lo logra– fue fiscal de distrito en San Francisco y fiscal general en California. Así que, como diría Teresa Rodríguez (ex Unidas Podemos), «tiene curro al que volver».

Me gustó ver a Kamala de blanco en su primer discurso oficial como vicepresidenta, como Shirley Chisholm, la primera mujer afroamerica que llegó al Congreso de Washington en los Estados Unidos en el año 1968. Y me gustó más todavía escucharle decir que si bien será la primera mujer en ocupar ese cargo, no será la última porque «cada niña que nos esté mirando verá que este es un país de posibilidades».

¿Todavía hay alguien que cree que esta mujer y su discurso motivador no evidencian un paso adelante del mundo?