Canas reivindicativas

Guiliani, el abogado de Trump, denunciando un «fraude masivo» sin pruebas y sudando tinte.Jonathan ErnstREUTERS

Ya saben ustedes que hasta hace bien poco, que una mujer no ocultara el paso del tiempo en su melena era casi un sacrilegio, pero ahora, empieza a estar tan bien visto, que hay quien asegura hasta que quedan bien. Bueno. Tengo mis dudas. Hay a quien le favorece casi todo y quien se tiene que ayudar tapando esto o aquello o lo de más allá. La novedad es que ahora ya no es «obligatorio» hacerlo. Y es curioso, porque coincide con el momento en el que son muchos los hombres que se las tiñen. Giuliani, el abogado de Trump empeñado en defender al presidente ya casi saliente, en lo indefendible, por ejemplo. Le hemos visto ahí, denunciando un «fraude masivo» sin pruebas y sudando tinte... Y podríamos hacer un recuento de los periodistas y presentadores de televisión que ya no quieren ser «más interesantes» y lo que quieren es parecer más jóvenes. Alabados ellos. Nosotras con canas, hasta ahora solo estábamos más viejas.

El caso es que ahora ellos se pueden teñir si quieren –antes tampoco estaba bien visto que lo hicieran por el asunto de la masculinidad– y nosotras dejar de hacerlo si nos da la gana. Pero quiero hacer mucho hincapié en la voluntad de cada cual. Más que nada, porque ya hay quien empieza a decir que las canas femeninas son reivindicativas y eso implica que alguna desubicada entenderá que a partir de ahora han de ser obligatorias y que solo quien se las deje podrá ser considerada feminista. Y eso, no. A ver si conseguimos entender que la igualdad consiste en que todos podamos escoger sin que nadie nos diga qué ni cómo.