Podemos, parásitos del Gobierno

Rodrigo JiménezEFE

La Mesa del Congreso rechazó ayer, por segunda vez, la creación de una comisión que investigue las supuestas prácticas irregulares cometidas por Don Juan Carlos por el uso de unas tarjetas con fondos donados por particulares. En la parte del debate técnico, en el que los solicitantes –de Podemos a ERC, EH Bildu y demás partidos de la izquierda radical y nacionalistas– no tienen mucho interés, se les ha recordado que este es un caso que ya se está investigando en el Tribunal Supremo, que es la instancia donde corresponde, además de que existe una sentencia del Tribunal Constitucional en la que queda estipulado que el Parlamento no tiene la función de controlar a la Jefatura del Estado. Con todo, los letrados de la Cámara aceptaron en un último y muy breve informe su tramitación, aun sabiendo la jurisprudencia anterior. Pero para los partidos que han propuesto esta iniciativa lo importante era, una vez más, juzgar a la Monarquía parlamentaria y desgastar la institución en su empeño de liquidar el «régimen del 78». Si algo quedó ayer en evidencia es que una parte del Gobierno, la que representa Unidas Podemos, vive fuera de la realidad y sólo tiene el objetivo de alcanzar sus quimeras políticas por encima de la pandemia del coronavirus o de la borrasca de nieve que ha afectado a buena parte del país. El ataque furibundo de una secretaria de Estado, Ione Belarra –aunque obediente militante al servicio de Pablo Iglesias–, hacia la ministra de Defensa del mismo Gobierno, Margarita Robles, porque el PSOE haya sumado sus votos a los de PP y Vox para impedir una comisión que sólo busca poner en la picota pública a la Monarquía parlamentaria, ya indica que los asuntos propios del bienestar de los ciudadanos les preocupan muy poco. En este sentido, Robles se ha convertido paradójicamente en un objetivo a batir por Iglesias –por cierto, desaparecido una vez más en su gabinete conspirativo–, que se equivoca si cree que es un objetivo fácil, por poco protegido por el PSOE y porque sea la ministra mejor valorada aun no teniendo carnet del partido.

A nadie se le escapa que representa lo que una buena parte de la ciudadanía quiere de sus políticos: que sea una ministra del Gobierno de España, de todos los españoles, no sólo de la izquierda, no una instigadora de problemas artificiales, sino una servidora pública que pone de su parte para resolverlos. Ha tenido que ser ella quien haya puesto el espejo delante de los socios del Gobierno para mostrar de una vez por toda a qué juega Podemos con el dinero de todos. Iglesias, tan acostumbrado en meterse en asuntos de otros ministerios, está desaparecido en esta crisis y ni se ha preocupado por los «ciudadanos vulnerables, como los que están en las residencias». Esta es la situación de este Gobierno que Margarita Robles ha mostrado con claridad, puede que cansada de una izquierda populista y parasitaria que vive a costa de políticos honrados. Pedro Sánchez tiene la palabra.