Enamorarse por segunda vez

«Con la ayuda de un especialista en demencia, Peter y Lisa volvieron a pasar por el altar»

Esther Sieteiglesias

Primero comenzó a extraviar las llaves. Después la cartera. El siguiente paso fue el lenguaje. A Peter ya no le salían ciertas palabras. Luego olvidó el significado de algunas de ellas. Incluso le costaba juntar dos frases. Al principio, Lisa, su mujer, creyó que Peter solo se estaba haciendo mayor. Tras muchas pruebas, en abril de 2018 fue diagnosticado con la enfermedad de Alzheimer. Y la vida de esta pareja cambió para siempre.

Estos estadounidenses se conocieron en Harrisburg, Pensilvania. Entonces eran vecinos treintañeros casados con otras personas. Al tiempo, Peter se trasladó con su familia a Connecticut y perdieron el contacto. Hasta que un año después se reencontraron. Ambos estaban en pleno proceso de divorcio y decidieron darse una oportunidad. El flechazo fue instantáneo y aquella primera cita en Harrisburg los unió para siempre. Empezaron una relación a distancia hasta que sus respectivos hijos fueron a la universidad. En 2009, Lisa se mudó a Connecticut con él y allí se casaron.

Hace tres años, cuando fue diagnosticado, Lisa sabía que iba a perder a su marido y que la enfermedad la esfumaría de los recuerdos de Peter. Así fue. En un viaje a su casa de veraneo de Rhode Island, él comenzó a comportarse como si ella fuera una extraña. Parecía que se habían borrado sus últimos 20 años de vida en común. No la reconocía. En diciembre de 2020, mientras disfrutaban un sábado por la noche del capítulo de una de sus series favoritas (que no diré cual por si alguien la está viendo) tuvo lugar una apasionante boda. Lisa lloró durante la escena. Peter pensó que era algo maravilloso y le espetó: «¿Lo hacemos?». «¿Hacer qué?», contestó ella. «¡Casémonos!», le insistió con una enorme sonrisa.

«Fue muy emocionante. Se enamoró de mí por segunda vez. Me siento honrada, como una princesa», ha reconocido Lisa a la prensa local. Lisa, a los 54 años, volvió a decir que sí. Esta primavera celebraron su segunda boda, aunque para Peter, de 56, sea la primera. Con la ayuda de un especialista en demencia, que ofició la ceremonia, Peter y Lisa volvieron a pasar por el altar. «Estuvo brillante y presente durante todo el día. Estaba tan contento... Durante los votos, simplemente me dijo: ’'Lisa, te quiero’'. Y eso es todo lo que necesito».