El Cisne negro del Gobierno
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La Teoría o metáfora del Cisne negro desarrollada por el filósofo e investigador libanés Nassim Taleb hace referencia a sucesos que causan sorpresa y generan un gran impacto tras producirse pero que, al estudiarse retrospectivamente, se comprueba eran predecibles. Su nombre surgió de la convicción de que solo existían cisnes blancos, hasta que a finales del siglo XVII una expedición encontró cisnes negros en Australia; así, lo impredecible o imposible no resulto tal.

La detención de Puigdemont en Cerdeña por las autoridades italianas puede analizarse según el modelo de un Cisne negro para el Gobierno. Ha causado sorpresa, ha tenido impacto mediático y político, pero podía preverse porque estaba vigente la orden internacional de detención y entrega cursada por el TS. Para el Gobierno es evidente que no es una noticia grata por obvias y lamentables razones, que recuerdan en qué manos está la dirección de España por haberlo querido así Sánchez para habitar La Moncloa.

No sé si Talib podrá ayudar al presidente, pero resulta patético que la estabilidad del Gobierno dependa de un Cisne negro que huyó escondido en un maletero tras protagonizar la heroica gesta de proclamar una independencia de ocho segundos. Al menos otros tuvieron la gallardía de quedarse.

Un signo de la actual situación es que merezca reproche político la detención de un prófugo del TS aclamado como héroe por protagonizar un golpe contra el orden constitucional. Un Cisne del Gobierno muy negro para Cataluña y España.