La oposición y los PGE

La diversidad de posiciones se expresa en las Cortes y es lógico que existan alternativas a los presupuestos del Gobierno

Francisco Marhuenda

La tramitación del proyecto de Presupuestos Generales está rodeada de una liturgia invariable y que es, además, muy lógica. El Gobierno pasa de la oposición y esta presenta enmiendas a la totalidad. Es muy simple. Por ello, siempre hay otra parte de ese teatro que es arremeter contra la «insensibilidad» de los que no apoyan el texto gubernamental.

Es algo que hemos visto desde que fue presentado y busca demonizar al adversario, aunque con muy poca seriedad y rigor. No hay ninguna razón objetiva que justifique que la oposición apoye un texto sobre el que no se le ha consultado u ofrecido participar. Son los presupuestos del Gobierno y sus aliados que plasman en ellos sus prioridades.

Por tanto, su importancia es enorme y muchas partidas tienen un componente ideológico. No existe, además, ninguna razón de urgencia o excepcionalidad nacional que exija el apoyo del PP. A pesar de esta realidad objetiva, hemos escuchado ataques sistemáticos contra el centro derecha por ejercer su papel como partido de la oposición y mostrar que hay una alternativa al Gobierno socialista comunista apoyado por los independentistas, antisistema y bilduetarras.

La plasmación de la existencia de otras políticas presupuestarias la veremos en las enmiendas a la totalidad y su defensa en el pleno del Congreso. Esto no significa, como aseguran los voceros políticos y mediáticos que apoyan al PSOE, que el centro derecha quiera que España vaya mal y que no salgamos de la crisis. Es una vergüenza que se sigan utilizando argumentos tan zafios.

En la mayor parte de los países de nuestro entorno, los planteamientos están mejor elaborados, quizá porque hay una mejor preparación y menos sectarismo frentista. El Gobierno considera que son unos buenos presupuestos mientras que la oposición defiende lo contrario. Es cierto que para los hagiógrafos de uno y otro lado no es verdad, aunque nadie se ha leído el texto gubernamental o las propuestas alternativas.

Las dos partes me merecen respeto, no me refiero obviamente a los hooligans ideológicos, porque reflejan un esfuerzo que busca lo mejor para nuestro país. La política existe porque no cabe el pensamiento único. La diversidad de posiciones se expresa en las Cortes y es lógico que existan alternativas a los presupuestos del Gobierno.